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Dark Victory
- Director
- Edmund Goulding
- Year
- 1939
- Rating

- Reviewed by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Friday, February 05, 2010
El personaje que interpreta es Judith Traherne, quien, como dije, vive en la frivolidad de la alta sociedad. Judith es enérgica y no quiere perder ni un segundo sin divertirse en compañía de sus amigos o cabalgando, actividad que un día culmina en un accidente que preocupa a quienes la rodean. De un médico a otro, Judith no hace más que reírse de lo sucedido, y descartar toda preocupación, hasta que se enfrenta con la innegable realidad de un tumor cerebral que gradualmente opaca su visión y su vida. Judith huye de esta noticia y trata de deshacerla comportándose como si no pasara nada, pero estas cosas no funcionan así.
De ahí en adelante, ella vive una evolución interesante. Su mal no parece ser terminal, por lo que un médico famoso, Frederick Steele (George Brent), se ofrece a operarla, y consigue éxito moderado. Esta renovación da a Judith una nueva perspectiva y muchas ganas de amar, pero otra mala noticia está en puerta, y su manera de lidiar con ella la lleva a límites hasta entonces inexplorados.
Tendría que narrar cada giro de la historia para analizar al personaje, pero baste decir que la historia hace todo para provocar al espectador preocupación y tristeza, y dudo que lo lograría, si no fuera porque Bette es Bette, y cada vez que aparece se apodera de la escena entera, adopta un gesto de despreocupación o indiferencia, y oculta en sus ojos toda la angustia que nadie puede evadir en un caso así. Todos desvanecen ante ella, pero así debe de ser, y es un mérito de Brent, Geraldine Fitzgerald (como la amiga y secretaria de Judith) Humphrey Bogart y Ronald Reagan, entre otros.
Bogart es digno de mencionarse más a fondo. Su papel es en verdad ingrato para su talento y además parece fuera de lugar. Funge como catalizador de uno de los cambios de Judith y en ese sentido no está por completo desperdiciado, pero dado el poco espacio que obtiene, resulta poco convincente, a pesar de una excelente actuación. Tal vez estoy sesgado porque conozco a la perfección a Bogart y sé que después se convirtió en uno de los actores más infalibles de la historia del cine, pero así me pareció.
Otra aparición interesante, también por lo que sabemos de él a posteriori, es la de Ronald Reagan, que hace de un amigo de Judith que pasa el 90% del tiempo embriagado, lo que lo hace simpático, pero no mucho más.
Tras ver esta película, he oído en varias ocasiones referencias a ella en series de televisión y películas, y todas mencionan a Bette. Francamente, no hay mucho más qué recordar de este filme.
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El Estudiante
- Director
- Roberto Girault
- Year
- 2009
- Rating

- Reviewed by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Friday, February 05, 2010
El protagonista de esta historia escrita por el director Roberto Girault, de la historia original de Gastón Pavlovich, es Chano, un hombre mayor que, tras el retiro, decide estudiar Letras en Guanajuato y con ello satisfacer una añeja cosquilla. Al entrar, recibe, como era de esperarse, el rechazo de sus lozanos compañeros, pero su actitud es buena y al poco tiempo consigue amistarse con ellos y compartir típicos momentos universitarios como el juego de dominó entre clases.
Ahora que me puse a revisitar las historias de los muchachos, me di cuenta más que antes de que son clichés con patas, pero su interacción con Chano sirve más para ilustrar valores que para entretener por medio de su desarrollo como personajes. Chano es como esos personajes de textos antiguos que iban por la vida diciendo y haciendo cosas que cambiaban las vidas de aquéllos a su alrededor, lo que en sí iba formando parábolas para el lector. La aventura de Chano en la universidad no es más que una gran parábola llena de otras más pequeñas, que ilustran valores positivos de la vida y retratan situaciones con las que es fácil identificarse, cuyo significado a veces conlleva más de lo que nos imaginamos al vivirlas.
Chano va por ahí haciéndola de cupido, narrando cómo eran las cosas en sus tiempos (lo que hace ver a algunos de sus amigos lo frívola que supuestamente se ha vuelto la vida en algunos sentidos), aleccionando a algunos malhechores y en general inspirando a sus compañeros a vivir un poco más a la antigua, con más amor y menos prisa, con entusiasmo y alegría, saboreando cada momento y haciéndolo valer.
Que las lecciones aprendidas funcionen como por arte de magia y que todo sea miel sobre hojuelas al final es, por supuesto, una fantasía que ya quisiéramos los que no vivimos en una película, pero eso no invalida el impacto de una cinta que pretende hacer pasar un buen rato y dejar algo en el proceso.
Las locaciones en Guanajuato son un aspecto valioso, tal vez porque exalta lo clásico e inmortal y a veces poco apreciado. También hay una símil con “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha” que, entre otras cosas, de tan potente, me inspiró a finalmente leer tan famoso libro (para mi sorpresa, me pareció accesible y divertido por demás, aparte de excelente, sobra decir). La música de Juan Manuel Langarica también toca fibras sensibles.
Las actuaciones de los jóvenes (Cristina Obregón, Pablo Cruz Guerrero, Siouzana Melikian, Jorge Luis Moreno y Cuauhtémoc Duque) rayan en lo tedioso al principio, pero conquistan muy pronto. Norma Lazareno, como la esposa de Chano, hace lo que debe de hacer. Pero es Jorge Lavat, enternecedor y apasionante en el papel de Chano, el que deja una huella imborrable.
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31 minutos, la pelicula
- Director
- Alvaro Díaz
- Pedro Peirano
- Year
- 2008
- Rating

- Reviewed by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Friday, February 05, 2010
Tras disfrutar enormemente de las temporadas televisivas, acudí con emoción a ver la película que, si entiendo bien, conlleva el cierre de la serie (lo que, en mi opinión, debería ser imitado por muchas, cerrar cuando están en lo alto en vez de continuar y decaer irremediablemente). Como era de esperarse, aunque la verdad es que no esperaba que fuera tan grave, la película no me pareció digna de la serie que la inspiró. Esto, primero, porque trasciende las locaciones del noticiario y lleva a los personajes a una aventura alrededor del mundo, lo que genera nostalgia de lo que conocemos tan bien y donde nos sentimos tan a gusto. Segundo, porque procura evolucionar a los personajes hasta límites desconocidos que en cierta forma traicionan su esencia. Y tercero, porque al hacer las dos cosas anteriores, pierde segmentos claves para la ligereza y mordacidad de la serie.
Al notar que ésta era la situación, decidí olvidarme de mis expectativas y de lo mucho que había disfrutado de tantos capítulos, y disfrutar la película simplemente por lo que era, y no resultó difícil.
La historia consiste en que uno de los personajes, el “floor manager” Juanín Juan Harry, cae en la trampa diabólica de una coleccionista de animales exóticos, Cachirula de los Cachirulos, y se encuentra “voluntariamente” preso en su isla supuestamente paradisíaca que en realidad es una “jaula con barrotes de oro”. El conductor y jefe del noticiario, Tulio Triviño, se siente responsable de lo sucedido a Juanín, y junto con su periodista estrella (y consciencia) Juan Carlos Bodoque, convoca a todos los trabajadores del programa para rescatar a su compañero.
Desde el trayecto hasta el rescate y la resolución, la aventura está llena de emociones, risas y momentos emotivos, que más procuran, como dije, humanizar a los personajes, que explorar ese humor afilado de la serie. El resultado es satisfactorio por un lado y trillado por otro. Concluyo esta evaluación diciendo que la película es buena, pero hasta ahí, porque tal como es, y sin neciamente compararla con la serie, compite con otras del estilo, y no es mucho mejor que ellas.
Ahora que, volviendo a la comparación con la serie, le hacen falta canciones, momentos fuera de lugar (aunque el de los hombres fuertes es excelente), y uno de mis personajes favoritos, Calcetín Con Rombos Man, con cuyo actor no se llegó a un acuerdo, supongo. La humanización de Tulio resulta imposible de creer, por lo que Bodoque se lleva las palmas al mantenerse coherente y con comentarios, como siempre, tan atinados. (Uno de los mejores momentos de la película presenta un flashback de la amistad de éstos en su infancia, cuando conocieron a Juanín.) Los otros personajes aportan buenas dosis de diversión, aunque Juanín, al ser tan promisorio, aturda un poco. Cachirula, que hace su aparición, complace.
Muchos son los actores de voz y todos hacen un trabajo brillante. Álvaro Díaz y Pedro Peirano, creadores de la serie, se lucen con sus valores de producción y su ilimitada pasión por su obra. Aplaudo el esfuerzo y aunque creo que la película no corona a la serie, la acompaña bien y produce lo inicialmente buscado: un buen rato.
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Paranormal Activity
- Director
- Oren Peli
- Year
- 2007
- Rating

- Reviewed by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Friday, January 08, 2010
Supuestamente, Katie (Katie Featherston) y Micah (Micah Sloat) empiezan a filmar absolutamente todo lo que hacen en su casa nueva para intentar capturar en audio y video lo que los ha estado espantando últimamente, y a Katie toda la vida: “algo” que hace ruidos a media noche, mueve cosas de pronto, y cuya presencia puede ser “percibida” ocasionalmente. Desde el día en que filman lo que hacen, y particularmente en las noches, aumentan las manifestaciones de tan misteriosa entidad. La película se presenta con un agradecimiento al Departamento de Policía de Los Angeles, lo que hace pensar que, o lo que vemos es real, o es muy parecido a algo que fue encontrado.
El concepto es entonces el ya conocido de que sólo vemos lo filmado por los personajes. De más está, pero igual lo haré, mencionar a los dos famosos ejemplos anteriores: The Blair Witch Project y Cloverfield (2008). Aunque Paranormal Activity tiene, igual que aquéllas, algunas escenas difíciles de creer, tomas muy bien hechas o convenientes, y diálogo de pronto irreal, es la mejor de las tres en lograr que la acción parezca natural, entre otras cosas porque sucede en una casa y la cámara cambia poco de lugar. Esto provoca no sólo el realismo necesario sino una sensación de claustrofobia que aumenta el suspenso, ya que muchas veces oímos cosas que no vemos, lo que las hace incalculables (y gigantescas) en nuestras mentes, como bien dijo Alfred Hitchcock.
Puede que arruine algo en adelante, no el final, pero igualmente advierto: Aunque de hecho ésta es una pieza de ficción no basada en un caso real, el truco de su realismo funciona y la película resulta escalofriante. Por ejemplo, hay indicios a lo largo de la trama de que lo que se ve, aclarará las cosas, pero eso nunca sucede; que algunos o muchos cabos queden sueltos, da autenticidad al testimonio filmado, pues difícilmente pudieran una cámara y un micrófono capturar lo necesario para dar coherencia a una situación sobrenatural.
Los espectadores quedamos prácticamente en la oscuridad al final, y eso no es tan malo, porque algunas cosas son mejores cuando no se explican, ya que hacen que nuestra imaginación llene los huecos. Quedé muy frustrado en algunos aspectos, como lo que decía la güija, por ejemplo, pero el hecho de que no se explique lo hace mucho más cercano a lo que es la vida real, y me encantó.
Las actuaciones son buenas, nada espectacular, pero relajadas, y con buena química. Los diálogos son medio improvisados, lo que ayuda. Todo parece haber sido simplificado al máximo. Como pasa frecuentemente en la vida, lo menos elaborado resulta más disfrutable… o más aterrador.
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The latest horror sensation, Paranormal Activity, has an enormous merit: not only was it made with a very low budget, but with minimal pretentions, unlike similar movies. It tries to scare and achieves it, without wanting to be more than it is. It’s so unpretentious, in fact, that it manages to make us believe it’s based on fact, or on footage filmed by the protagonists.
Supposedly, Katie (Katie Featherston) and Micah (Micah Sloat) start filming absolutely everything they do in their new house to try to capture on audio and video what has been scaring them lately, and Katie for a lifetime: “something” that makes noises at midnight, moves things around, and whose presence can be “perceived” occasionally. Since the day they start filming what they do, and particularly at night, the manifestations of this mysterious entity increase. The film is presented with acknowledgement to the L.A.P.D., which makes us think that it’s either real or very much like something the police found.
This is the well-known concept of seeing strictly through the footage of the characters. It’s unnecessary to mention, but I will anyway, the two most famous examples of this: The Blair Witch Project and Cloverfield (2008). Even though Paranormal Activity has, the same as those, several hard to believe scenes, professional or convenient shots, and some unreal dialogue, it’s the best of the three in making it look natural, among other things because the action happens in one house and the camera stays put much of the time. This makes up for the necessary realism and the claustrophobic sensation that augments suspense, since we often hear things we cannot see, which makes then incalculable (and gigantic) in our minds, like Alfred Hitchcock always said.
I might spoil something, not the ending, but I warn you all the same… Though this is a fictional piece not based on fact at all, the gimmick of realism works, and the movie is terrifying. For example, there are signs throughout that what we see will clarify what’s going on, but this never happens; that some or all ends remain loose gives authenticity to the footage, since a camera and a microphone could hardly capture everything necessary to give perfect coherence to a supernatural story.
The viewers remain practically in the dark, which isn’t bad, because some things are better when unexplained, and our imagination fills the holes. I was very frustrated in some aspects, like what the Ouija said, for instance, but the fact that it’s not explained makes it much closer to real life, and I liked that.
The performances are good, nothing spectacular, but relaxed and with good chemistry. The dialogues are half improvised, which helps. Everything seems simplified to the extreme, and as it happens in real life, the least elaborate is more enjoyable… and scarier.
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Javier wrote at 2/1/2010 10:36:45 PM:
Nunca me imagine que con mi comentario saldrian los trolls de sus cuevas, espero que no vengan para acá.Te puedo decir que "me quedaste mal" con "The grudge" y "Paranormal Activity", me sorprende mucho que le dieras tan buena calificación a la segunda, principalmente porque está clarísimo que está inflada por la publicidad viral, si Spielberg hubiera decidido invertir su pasta en "Lake mungo" nadie hablaría de PA, cierto es que una salió antes que la otra pero no quiere decir que sea buena.
No quiero alargarme con mi opinión, yo se que el cine a final de cuentas sirve para entretenerse y también es un negocio, a lo mejor somos pocos los que buscamos encontrar algo más en las películas y lo das a notar precisamente en tu crítica de Avatar y al final de PA, el caso es que cuando vi PA no me sirvió para entretenerme, me pareció aburrida y como película de terror o de "espantos" como diría mi abuela, no cumple con su función, tal vez las estrellas que pones ni siquiera sean una calificación y te estoy culpando por algo que no entendí o si son para calificar, tal vez esa calificación va dirigida a las personas que buscan algo en las películas que yo no busco.
Sobre "Thegrudgeunallamadaperdidaringuetcetera" pues es lo mismo que todas las peliculas de horro oriental, tal vez no las puedo apreciar porque no entiendo mucho de esa cultura, como el hecho de que les parezca tan gracioso todo lo que tiene que ver con heces fecales, aunque de entenderlo, las películas tienen muchísimas lagunas y detalles que las alejan de ser buenas, aunque en este caso, si pueden llegar a ser entretenidas.
Groucho wrote at 2/5/2010 2:12:58 PM:
Gracias por sus comentarios. Javier, las estrellas sí son una calificación, y creo que la merece, porque como dije, tiene la filosofía de "mientras menos, más", y con muy pocos fuegos artificiales logra asustar más (al menos a mí) que producciones millonarias. En cuanto a "The Grudge", fue al revés: esperaba algo falso y plástico, sin chiste, una imitación barata de otras películas japonesas vueltas a hacer en Estados Unidos, y de pronto empecé a sentir MUCHO miedo.Leave a comment
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The Petrified Forest
- Director
- Archie Mayo
- Year
- 1936
- Rating

- Reviewed by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Saturday, December 26, 2009
Si no fuera por esa información de interés particular, quizá no fuera tan importante ver esta cinta después de tanto tiempo. En su entonces fue una de las obras más notables de Estados Unidos, escrita por Robert E. Sherwood, un múltiple ganador del premio Pulitzer, que retrató con The Petrified Forest los idealismos estadounidenses polarizados. Muy exitoso, seguramente, pero el tiempo ha pasado y todos esos ideales se han hibridado y ya son escasos los ejemplos tan dramáticamente opuestos. De cualquier manera, y quizá por lo mismo, deja un aprendizaje relevante. Y todo sucede en un café a la mitad de la carretera.
El café, atendido por la joven y soñadora Gabby (Bette Davis), es visitado por un intelectual de porte sombrío y un tanto decaído, Alan Squier (Leslie Howard), que tiene la intención secreta de morir. Se genera un romance entre ellos, pues Gabby pretende justamente ser intelectual, dejar su país en búsqueda de la cultura europea, y borrar de su pasado los burdos y atroces recuerdos con los que ha crecido, rodeada de gente simple y poco emprendedora. Alan, por su parte, no tiene un centavo (ella tiene que pagar su consumo), pero su riqueza cultural la cautiva de forma terminante.
En tercera instancia, aparece Duke Mantee, un forajido cuya persecución figura ya en las noticias, el cual se rehúsa a cruzar la frontera por volver a ver a la mujer que ama. Su manera de ser, sin embargo, poco tiene de romántica: es rudo, brusco y amargado, pero muy superior a los trabajadores de la gasolinera que está adherida al café que Gabby atiende. Este choque de tres polos (el intelectual, el delictivo y el ávido) genera una contraposición que Sherwood aprovecha al máximo, ilustrando los sentimientos de una nación en tiempos de depresión y de influencia multicultural poco bienvenida por algunos.
Las actuaciones son tan buenas como los nombres de quienes las realizan. Bette Davis siempre fue garantía, y aquí, en uno de sus papeles de mujer joven vulnerable, es extraordinaria. Leslie Howard sigue siendo un enigma para mí; hasta el momento sólo lo he visto, que yo recuerde, aquí y en Gone With the Wind (1939), y en ambos casos fue opacado por el otro protagonista masculino. Sin embargo, quizá sesgado por lo que oí de él, de cómo fue él quien influyó para que Bogart tuviera oportunidades en el cine, y del respeto que se le tenía, le encuentro una estrella oculta, que tal vez por lo mismo es especial, un misticismo, una tristeza profundísima y bien disimulada, que hace a sus personajes, o al menos a éste, mucho más de lo que aparentan.
Bogart, por su parte, demuestra tanto empeño como las ganas que tenía de triunfar en cine, y bien merecido que lo tuvo al conseguirlo. Su Duke Mantee, inspirado, se dice, en el criminal John Dillinger, es tan profundo como el personaje de Leslie Howard, pero con una dureza generada por la vida difícil, que no le quita el anhelo ni lo hace perder de vista cómo empezó todo: como un intento de sobresalir en este mundo.
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Born Yesterday
- Director
- George Cukor
- Year
- 1950
- Rating

- Reviewed by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Friday, December 25, 2009
Basada en una obra teatral de Garson Kanin, la película protagoniza a Judy Holliday en su papel legendario de Billie Dawn, la novia ignorante de un magnate creciente, y no menos ignorante, pero macho e imponente, que inspira a Billie a superarse sólo siendo tan bestial como es, al hacerla querer ser todo lo opuesto. El hombre en cuestión, Harry Brock (Broderick Crawford), cree genuinamente que ella puede afectar su imagen, sin sospechar que él ya se hace suficiente daño. Para entretenerla durante una visita importante a Washington, D.C., le asigna a un acompañante que la podrá llevar a conocer los principales sitios turísticos.
El acompañante elegido es un periodista poco exitoso, Paul Verrall (William Holden), que sin embargo sabe disfrutar los pequeños detalles del mundo por medio del conocimiento. Para él, entender su entorno y poner a cada cosa un nombre y un trasfondo lo enriquece a cada instante. Billie lo admira de inmediato, primero por lo que considera una inteligencia prodigiosa, y luego por lo que descubre que es sólo avidez de conocimiento por el placer del mismo.
Cada personaje está llevado a su límite, casi al grado de caricatura. Billie, por ejemplo, con su voz chillona, su pobre gramática y sus malos modales, desespera después de un rato, en particular cuando empieza a superarse pero sigue comportándose así. Es obvio que el personaje es tan exitoso en esa modalidad que los realizadores no quisieron restarle sus simpáticas características hasta que no hubiera más remedio. Crawford es genial como el magnate, no tanto por sus brusquedades, sino por su fondo vulnerable que apenas si se alcanza a ver, pero importa muchísimo. Y Paul es un genuino ratón de biblioteca, uno más de los caracteres apocados que Holden supo hacer tan bien, y que parece carecer de toda ambición pero al mismo tiempo se frustra de ver a otros hundirse innecesariamente.
Billie sufre su verdadera transformación, su epifanía, cuando descubre, en ningún lugar mejor que Washington, D.C., que su esposo es un corrupto al que debe ponerse un alto. Que las fuerzas contra las que hay que luchar son más grandes de lo imaginó, es materia de otras muchas películas, de entre las que me viene a la mente la más idealista de todas, Mr. Smith Goes to Washington. Sin embargo, no es tanto lo que hay que hacer, o lo que se hace, sino el descubrimiento de que las cosas están mal, y que no se deben quedar así, lo que cataliza al personaje y lo lleva a un nivel muy superior al que estaba en un principio. Es ésa la riqueza de Born Yesterday, que el conocimiento lleva a la superación, a la mejoría, y al bien.
Judy Holliday consigue salir de su caricatura, no tan pronto como me hubiera gustado, pero a tiempo para trascender no sólo por su simpatía en el papel de la maleducada. Es por ella que esta cinta tiene renombre en la historia, y muy bien merecido. Ojalá su personaje inspire a muchos. A mí me inspiró bastante.
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The Italian Job
- Director
- Peter Collinson
- Year
- 1969
- Rating

- Reviewed by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Thursday, December 24, 2009
De cualquier manera, para entonces, ya nadie se toma en serio esta historia. Es una colección de chistes y escenas de acción, ambas cosas al máximo y al límite, de la decencia y de la prudencia, pero con buenas dosis de entretenimiento. Lo que pasa es que cuando ha pasado una hora y la historia no ha progresado hacia ningún lugar interesante, sino sólo a lo que ya esperábamos que sucediera, pues nos pierden un poco. En realidad me sorprende bastante que esta película sea considerada un clásico, ¿o no lo es y yo estoy equivocado? No le veo gran cosa de particular. Tal vez la presencia de Michael Caine combinada con todos esos Mini Coopers a toda velocidad por calles, banquetas, callejones y monumentos de Italia tenga algo que ver. Al final, ésas fueron dos grandes razones por las que yo la vi, cuatro décadas después de su estreno, con conciencia de que era una cinta tan actual como el día en que salió.
La trama es que un grupo de expertos realizan el robo más grande de la historia, perfectamente orquestado para que sea limpio y sano y con una escapatoria espectacular. La preparación está cargada de bromas y momentos explosivos, como dije, porque cualquier cosa es buen pretexto para hacer volar un coche o hacernos reír con lo que sea, desde lo más sofisticado hasta lo más burdo, en la mejor tradición inglesa. El reparto incluye a gente como Benny Hill, y a muchos más que no reconozco pero que seguramente son grandes actores, lo que garantiza al menos un par de risotadas y mucha confianza en sus personajes.
La ejecución es buena y los actores parecen divertirse. ¿Cómo no hacerlo, con lo que les han de haber pagado por estar muertos de risa? No respeto mucho a las películas así a menos que sean realmente inteligentes. Me viene a la cabeza, sobre todo por las carreritas, The Gumball Rally (1976), una de mis favoritas de toda la vida, que no tiene menos ligereza que cualquier otra, pero que propone bastante, escena tras escena, sin importar lo irrelevante de cada una. Por qué una belleza como ésa no se convierte en un clásico como ésta, jamás lo entenderé.
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Avatar
- Director
- James Cameron
- Year
- 2009
- Rating

- Reviewed by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Wednesday, December 23, 2009
Para el caso, si tanto presupuesto tenía, ¿por qué no contrató James Cameron a un buen guionista para ayudarle un poco? No es creíble que no haga cine en más de diez años y luego salga con este guión, y todavía se atreva a decir cosas como que “no había hecho la película porque la tecnología no había alcanzado a mi visión”. No es tan grave su caso como, digamos, el de George Lucas en las tres últimas y pésimas películas de Star Wars, pero de ninguna manera es un guión bien escrito.
Así nada más de saque tiene pura exposición: más de media hora de explicaciones no pedidas que plantean la historia de forma incómoda. Por ejemplo, la escena en que el jefe de los Marines, interpretado por Stephen Lang, que por cierto, es obvio desde su primera escena que será el villano, les explica a los reclutas que en el planeta Pandora existen unos alienígenas humanoides llamados Na’vi… ¿No lo sabían? ¿Es tan mala la comunicación en el futuro que unos Marines que se transportaron a otro planeta desconocen quién lo habita? O, mejor aún, cuando Giovanni Ribisi, que interpreta también a uno de los “humanos malos”, explica a Sigourney Weaver, la jefa de los “humanos buenos”, que la razón por la que están ahí es un mineral que se vende carísimo en la Tierra: ¿¿Ella no lo sabía?? Más bien nosotros no lo sabíamos, y en lugar de explicárnoslo de forma natural, Cameron usa esas escenas lentísimas para dejárnoslo claro. Es una pena… Reprobado en el A,B,C de guionismo.
Cuando la acción arranca por fin, es emocionante. Con el fin de que los humanos ganen la confianza de los Na’vi, se integrarán con ellos por medio de “avatars”, seres idénticos (azules, altotes) “manejados” por control remoto, un humano por cada avatar, como una especie de realidad virtual, en que el humano duerme en una máquina y despierta en el cuerpo avatar. Es una genial idea, aunque un tanto perturbadora, pero apasionante.
A mí en lo personal no me pareció que los avatars ni los alienígenas en general, animados por CGI, se vieran muy reales, pero en fin, uno se deja llevar por la película… Lo malo es que no hay mucho por qué dejarse llevar. Desde el instante en que el protagonista, Jake Sully (Sam Worthington), en su forma avatar, pone un pie en la aldea de los humanoides, sabemos con exactitud cómo acabará todo. Lo hemos visto mil veces y con mucho mejores resultados; viene a la mente de inmediato Dances with Wolves (1990), lo que el mismo Cameron admite. Desafortunadamente, ésta es la versión light (aunque no por ello más corta) porque los Na’vi hablan inglés si se les antoja, y dan una buena acogida a Jake Sully, y todo el esfuerzo de éste por acoplarse está implícito, no se ve ni se siente, sólo ocurre, muchas veces fuera de la pantalla y sin que el público lo sufra. Es todo muy “bonito”; ésa es su carta fuerte, aunque a mi parecer, es su perdición.
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I’m not predominantly visual. What I look for, in a movie, is a good story. That’s why it neither was my priority to watch Avatar in 3D, nor do I intend to. Well, I admit I am curious, because I’m sure the spectacle is unique, but I’m so disappointed by the story it tells, and how badly it tells it, that I’m at a loss at the amount of followers it’s gathering exclusively because it looks so good. I don’t intend to insult the intelligence of those who enjoyed it; the story has a lot to go for it, like all that about ecology awareness and war for oil criticism, but it doesn’t seem logical that something that lasts two hours and forty minutes and could last an hour and a half, becomes “the best film in years” just because it’s a first-rate show.
In that case, if the budget was so high, why didn’t James Cameron hire a good screenwriter to aide him some? It’s incredible that he hasn’t made a movie in over ten years and then he comes out with this script, and dares to say things like “I took my time because technology had to catch up with my vision”. It’s not as bad as, say, George Lucas with the three latest and awful Star Wars films, but it’s in no a way a good script.
Just to start, it’s full of exposition: over half an hour of unsolicited explanations that setup the story in an awkward way. For instance, the scene in which the chief of the Marines, played by Stephen Lang, who by the way is obviously destined from the first scene to become the villain, explains to his recruits that Planet Pandora is inhabited by humanoids called Na’vi… Didn’t they know that? Is communication in the future so bad that Marines who are transported to another planet don’t know who lives there? Or, better yet, when Giovanni Ribisi, who also plays one of the “bad humans”, explains Sigourney Weaver, the chief of the “good humans”, that the reason they’re there, is a mineral that can be sold for millions on Earth: Didn’t she know that?? No, it’s we who didn’t know it, and instead of explaining naturally, or integrally, Cameron uses these god-awful slow scenes to make it clear. It’s a shame… F on screenwriting basics.
When the action finally starts, it’s exciting. To the end of humans gaining confidence from the Na’vi, they join them through “avatars”, identical beings (blue, huge) “remotely controlled” by one human each, in a sort of virtual reality, in which the human goes to sleep in a machine and wakes up in the avatar body. It’s a great idea, though somewhat disturbing, but enthralling.
I personally didn’t think the avatars or the aliens in general, who were made by CGI, looked very real, but who cares, one goes with the flow… Too bad there’s not much flow to go with. From the moment the protagonist, Jake Sully (Sam Worthington), in avatar form, sets foot on the humanoid land, we know exactly how it will all end. We have seen it a thousand times with much better results; Dances with Wolves (1990) comes to mind immediately, which has been acknowledged by Cameron no less. Unfortunately, this is the light version of it (though no much shorter), because the Na’vi speak English if they wish, and welcome Jake Sully immediately, and all his effort to integrate is implicit, not felt or suffered, it just happens, more often off-screen than on. It’s all very “pretty”, that’s its strongest asset, though to me, it’s its doom.
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Comments
Anonymous wrote at 12/23/2009 1:20:23 AM:
GROUCHO: SUCK MY ASS.James Cameron.
chebas wrote at 12/24/2009 9:04:15 AM:
pero te gusto?
Groucho wrote at 12/24/2009 2:40:52 PM:
Jajajaja.
IlanKavadeHaba wrote at 12/28/2009 4:34:01 PM:
De acuerdo en casi todo, para mi esta película es lo que los españoles llaman un duermeculos, igual que la otra sensación del momento entre las masas: Paranormal Activity, aclaro, la primera no es tán mala como la segunda pero igual burre.
R. wrote at 1/4/2010 3:11:53 PM:
Hey Groucho, how about this one in Englis too? two stars??! come on! can´t wait to read it!
Groucho wrote at 1/7/2010 10:43:47 AM:
OK, you got it Rog, I'll gladly translate it right here, come back in a couple of days please.
Groucho wrote at 1/8/2010 1:10:18 PM:
Done. Let me know your thoughts.
Huichiti wrote at 1/23/2010 11:14:48 AM:
Gon... completamente de acuerdo contigo, yo la vi en 3D y la categorizaría como un espectaculo visual mas que una pelicula. No me gustó. Estoy completamente decepcionado con los Golden Globes... estmos mal si esto va a marcar tendencias 100% efectos sin historias que contar.
Cricket wrote at 2/2/2010 6:40:15 PM:
Ok, ok, de acuerdo, amé el espectáculo visual y me encantó el concepto de los avatars.De acuerdísimo que si había tanto presupuesto podría haber buscado un mejor guionista, en efecto, la historia de Pocahontas ya me la sabía.
Lo peor es la cantidad de premios que va a seguir recibiendo.
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New Moon
- Director
- Chris Weitz
- Year
- 2009
- Rating

- Reviewed by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Tuesday, December 22, 2009
Espero no indignar a los fanáticos (a las fanáticas). De entrada afirmé que la película, como el libro de Stephenie Meyer, hace muy bien la tarea de satisfacer a un nicho. Cuántas veces el gusto de ver a alguna actriz favorita o de escuchar los diálogos de un guionista preferido, no ha influido en mi juicio de la película en cuestión sin importar el resultado general. Todos hemos pasado por eso. En este caso, por fortuna, o tal vez por infortunio, puedo ser objetivo, y he aquí mi opinión, que no es más que eso.
Si la predecesora Twilight fue lenta e irrelevante, ésta lo es mucho más. Al menos en la anterior existía un poco de misterio en la introducción de los vampiros modernos, que pueden vivir en la luz del día, a diferencia de los legendarios, y llaman la atención de los jóvenes adolescentes con su intrigante caminar y sus enigmáticas miradas. Ahora que ya estamos en ese mundo, la protagonista Bella (Kristen Stewart), firmemente enamorada y en una relación estable con el joven vampiro de 100 años, Edward (Robert Pattinson), teme envejecer y parecer repulsiva junto a su novio eternamente joven. Más debería preocuparle que sin importar las centurias que pasen, Edward parece incapaz de cambiar de expresión; parece habérsele congelado el rostro tanto como la edad.
La cosa pudiera solucionarse si Edward volviera vampiro a Bella, cosa que no quiere hacer por no robarle su humanidad, lo que por alguna extraña razón le hace pensar que la mejor opción es abandonarla de un momento a otro y casi sin aviso. Bella queda con el corazón roto y aún le hace el homenaje a su tieso ex novio vampiro al recordarlo constantemente, en particular cada que se pone en peligro, donde él entraría a advertirle que no se arriesgue sin motivo. O sea que Edward, además de inexpresivo y cobarde, era un aburrido que no la dejaba hacer nada que conllevara el más mínimo riesgo (como la vasta mayoría de actividades divertidas), ¿y ella todavía lo extraña? El amor es un misterio, no cabe duda.
Entonces llega otro interés romántico, Jacob (Taylor Lautner), el hombre lobo (por si alguien no lo sospechaba desde la primera parte) que ha crecido y al hacerlo ha desarrollado una musculatura que pareciera diseñada específicamente para conquistar a las pocas adolescentes que no hubieran caído a los encantos de Edward. Y para conquistar al doble a las que sí. Bella, que es la portavoz en pantalla de las antes mencionadas, cae redonda, y se encuentra con otro “hombre” (entre comillas no por ser medio monstruo sino por ser poco hombre) tan lleno de misterios y de cobardía (aunque menos, hay que admitirlo) como su tieso ex novio vampiro. En total, no hay a quién irle.
En el clímax de la cobardía, aunque advierto que esto es hablar del tercer acto, Edward amenaza con suicidarse al creer que Bella ha muerto. En resumen: la abandonó, se enteró de su supuesta muerte, y quiso matarse, y se supone que esto es un tributo a “Romeo y Julieta”; Shakespeare debe estar revolcándose en su tumba. Bella corre a salvarlo, lo que resulta en un peligro mortal para ella y nulo para Edward. O sea que al huirle la puso en peor peligro; al menos la historia parece estar de acuerdo con que su actitud fue absurda desde siempre. Dakota Fanning aparece en este segmento, en que todos los personajes que la rodean nos juran que es una persona importantísima en el mundo de los vampiros, pero nunca entendemos por qué; antes al contrario, otro vampiro, interpretado por el simpatiquísimo Michael Sheen, la ridiculiza, literalmente a carcajadas en su cara, cuando sus poderes rebotan en Bella.
Sheen (y su personaje) y la música de Alexandre Desplat son lo único bueno de la película, y ya es decir mucho.
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Review
Frenzy
- Director
- Alfred Hitchcock
- Year
- 1972
- Rating

- Reviewed by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Wednesday, December 02, 2009
Aunque en plena forma, Hitchcock parece poco convencido en su entrega. Pareciera que intentaba modernizarse pero a la vez se ataba a antiguos preceptos. Los crímenes son desagradables (no que en Psycho (1960) no lo fueran, por ejemplo, pero su presentación era elegante), los involucrados carecen de carisma, y cuesta mucho encariñarse con el protagonista —el acusado—, en parte porque es un bueno para nada al que casi nadie quiere, y en parte por su cara desconocida, o ese peinado tan de la época que ahora se ve anticuado por demás.
En general es una experiencia un tanto triste. Es imposible ver una película de Hitchcock, tantos años después, y no compararla con sus más grandes obras, y a sus protagonistas con Cary Grant y James Stewart. Por eso tuve que hacer un gran esfuerzo para disfrutarla sin importar estos comparativos. El veredicto es que la cinta es casi intachable, pero no exenta de fallas que la hacen distante, sobre todo para la posteridad.
El guión es de Anthony Shaffer, lo que curiosamente me llevó a verla más que la dirección de Hitchcock, porque soy fanático empedernido de Sleuth (1972) y The Wicker Man (1973). Hitchcock acudió a Shaffer tras su éxito teatral con “Sleuth”, y éste adaptó una novela de Arthur La Bern para hacer Frenzy. (La Bern se indignó con la adaptación, pero he leído sus razones y no parecen relevantes a esta crítica, al tratarse de diferencias estructurales que debatiblemente hicieron su historia más accesible para la pantalla.) Shaffer hizo un buen trabajo, excepto porque el protagonista, como he dicho, es de un carácter difícil de apreciar, e incluso autodestructivo en su forma de ser. Si hemos de querer que triunfe, deberíamos encontrarlo al menos simpático, o cooperando por esa causa, pero ni una ni otra. Jon Finch, que lo interpreta, hubiera podido hacerlo tan carismático como se requiriera, pero ello evidentemente no se le solicitó.
Por otro lado, el villano, interpretado por Barry Foster, es asquerosamente memorable. No de ésos que caen bien, sino todo lo contrario, uno quiere verlo fracasar, pero la escena en que algo se le complica, y se ve obligado a abordar un camión para eliminar una huella que lo inculpará, es la mejor de la película, y convierte a este personaje, de pronto, y sólo por unos momentos, en nuestro favorito.
Como siempre pasa con Hitchcock, la tensión crece a cada momento, sobre todo cuando vamos descubriendo quién es el responsable de los crímenes y por qué nuestro hombre fue implicado. Casi toda la película es sombría y helada, como el clima de Londres, lo que no ayuda a la sensación de lejanía que produce, pero hay tomas largas y amplias que resultan espectaculares y de alto impacto. Los destellos de humor negro, aunque no siempre efectivos, ayudan mucho, sobre todo en lo que implica al detective encargado de la investigación (Alec McCowen) y su esposa, pésima aprendiz de chef (Vivien Merchant). Me recordaron de repente a la pareja de fanáticos de cricket de The Lady Vanishes (1938); tal vez el que sólo en Inglaterra se pueda dar un humor tan involuntario, fue la principal razón de Hitchcock para volver.
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IlanKavadeHaba wrote at 1/8/2010 1:43:17 PM:
En total desacuerdo, como ya había dicho es un duermeculos.