Review

True Grit

True Grit

Director
Henry Hathaway
Year
1969
Rating
3 stars
Reviewed by
Gon Curiel a.k.a. Groucho
Review date
Thursday, February 10, 2011

No he leído la novela de Charles Portis, publicada en 1968, pero tengo entendido que es fantástica, atmosférica, burda y a la vez ligera, con toques de comedia, ternura e inocencia combinados con lo más agresivo y bajo de la naturaleza humana. No es considerada una obra maestra, pero fue lo suficientemente trascendental y exitosa en su momento como para hacerse película un año después, protagonizada por nadie menos que John Wayne, para entonces el mayor ícono estadounidense del cine Western, en un papel que ni mandado a hacer para su edad y apariencia.

Como Rooster Cogburn, Wayne no hace ni más ni menos que lo que siempre hizo: hablar con autoridad, perder el estilo al emborracharse, mandar a su cuadrilla con convicción y aterrorizar a sus enemigos con su titánica presencia y no mucho más. Por fortuna, el argumento de Portis, adaptado por Marguerite Roberts, lo dibuja cansado, gordo y torpe, falto ya de sus antiguas habilidades, en parte por culpa del ojo que perdió, lo cual convierte al justiciero en un triste vestigio de lo que fue, sin perder el temple de acero que da título a su historia.

¿O acaso se estará haciendo referencia al otro protagonista, también implacable y determinado pero sin la malicia de la experiencia o el desgaste de los años? Me refiero a Mattie Ross (Kim Darby), motor principal de la trama, muchacha adolescente que desea vengar la muerte de su padre en manos del cobarde Tom Chaney (Jeff Corey), quien se ha unido a otros forajidos en su huida y se encuentra, según él, a salvo en territorio indio.

La chica está determinada a contratar al mejor justiciero para perseguir a su enemigo y elige a Cogburn entre varios candidatos, pero al descubrirlo avejentado y ebrio, lo pone en cintura. Nada ni nadie puede detener a Mattie, ni siquiera La Boeuf (Glen Campbell), soldado tejano que busca a Chaney por otro crimen y quiere quitar de las manos de Mattie la añorada venganza.

En verdad no se sabe quién es el personaje principal, pues el de Mattie es absolutamente genial. En la mejor escena de la película, la chica negocia con un coronel interpretado por el infalible Strother Martin, donde su temple de acero se ilustra mejor que nunca, al aventajar absolutamente y en todos sentidos a un hombre mayor, que en principio la supuso inofensiva.

Otras buenas escenas incluyen a la banda de maleantes a quienes Chaney se ha unido, liderada por “Lucky” Ned Pepper, interpretado por el siempre genial Robert Duvall. Dennis Hopper también sorprende en un papel pequeño pero impresionante.

La historia se desarrolla de forma más o menos ligera, lo que en todo momento parece no ajustarse a la tensión que la trama exige. Incluso la banda sonora de Elmer Bernstein le queda grande a la poca emoción que a veces inspiran las escenas. La sólida actuación de Darby ayuda a mantener la acción a flote, pero en ocasiones la trama divaga. Muy pronto queda claro que la carne de la novela estaba en las relaciones entre los personajes, en sus conversaciones y confesiones, y el mutuo cariño que poco a poco adquieren, cosas que en pantalla apenas se asoman un poco y fallan en convencer al público, lo que claramente disminuye la tensión y el impacto dramático de lo que les sucede.

Rooster Cogburn es a John Wayne lo que Margo Channing de All About Eve (1950) a Bette Davis, es decir, un personaje que ilustra a la perfección en lo que se ha convertido quien lo interpreta, lo que hace de su actor un valiente por acceder a realizarlo. Con esto, Wayne obtuvo la corona deseada, su único Oscar, entre otras cosas, y con justa razón. Si por algo esta película pasó a la historia, es por él, y qué bueno, porque vale la pena verla.

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