Review
Being John Malkovich
- Director
- Spike Jonze
- Year
- 1999
- Rating

- Reviewed by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Friday, May 21, 2010
Todo esto hace que escribir al respecto se me complique, al menos como prospecto. Pareciera una labor titánica hacer justicia a algo tan complejo y tan completo. Al mismo tiempo, he ahí lo que se debe aprender de esta película. Pocas hay tan complicadas e ilimitadas en su alcance, que a la vez consigan presentarse de forma tan accesible que, sin que su magnitud pase desapercibida, lejos de abrumar, entretengan y sean perfectamente comprensibles.
La historia de Charlie Kaufman, entonces escritor en sus inicios, hoy quizá el guionista más famoso de Hollywood, trata de un titiritero que encuentra un portal a la cabeza del actor John Malkovich. La premisa es fascinante por varias razones: que un titiritero encuentre la manera de penetrar la piel de alguien más, que éste sea no sólo un personaje, sino una persona que existe en la vida real, y claramente el tema supernatural de que exista un portal a la cabeza de alguien. Todo se presenta como comedia retorcida, con toques de irrealidad tales como una oficina que está entre el piso 7 y el 8, el 7½ para ser exactos, pero de fondo hay temas filosóficos y metafísicos de grandes interrogantes e intrigantes planteamientos. Se accede a ellos también por medio de la comedia, pero siempre con un subtexto serio y formal.
El titiritero que protagoniza la historia, Craig Schwartz, interpretado con vibrante intensidad por John Cuzack, es tan inseguro como malévolo. Se desmorona frente a una mujer que le gusta pero es capaz de atrocidades sin darse cuenta del daño que provoca, con tal de conseguirla. En su afán por meterse en la piel de sus personajes, de sus títeres, conceptualiza a Malkovich como uno más, y experimenta con ello. El resultado es inolvidable.
La mujer que Craig codicia es Maxine (Catherine Keener), su atractiva vecina de trabajo que no parece tener la menor intención de corresponderle. Cuando él le comparte el conocimiento del portal a la cabeza de Malkovich, ella finalmente se interesa, pero no tanto en él como en el dinero que pueden ganar si explotan ese recurso. Extrañamente, Maxine es el único personaje que no tiene interés en vivir la experiencia Malkovichesca (el mismo Malkovich no es excepción), sin embargo, el concepto de dos personas ocupando el mismo cuerpo, la insaciabilidad de ello, acaba apoderándose de ella hasta que cae presa de una atracción irresistible por Malkovich en su forma plural.
Cameron Diaz interpreta a Lotte, la esposa de Craig, simpática pero poco atractiva —gran caracterización y actuación—, que resulta encantada por la experiencia de ser hombre durante unos minutos, y reevalúa su vida entera desde ese enfoque. Todo el tema de un portal para penetrar la cabeza de alguien es tan sexual como psicológico, y asombra a los personajes por todas sus ramificaciones.
Escena tras escena, ya sea por medio de diálogo, lenguaje corporal o análisis de las situaciones, se encuentra alguna profundidad psicológica. Incluso un chimpancé revive sus traumas infantiles y encuentra la oportunidad de liberarse de ellos. Se puede reír ante tales escenas, y no está de más hacerlo, pero si se les ve más de cerca, si se aprecia su significado, es posible encontrarles tanta belleza que pudiera resultar insoportable.
John Malkovich se interpreta a sí mismo como el actor de la vida real y como el titiritero que eventualmente jala los hilos de su vida. En esas escenas, es imposible pensar que es John Malkovich y no Craig Schwartz quien habla y se mueve a través de su cuerpo. Su actuación es digna de una película que lleva su nombre, sin duda una de las mejores de su carrera. Al mismo tiempo, su apellido, su fama de actor serio y su rostro famoso pese a sus películas poco comerciales, lo hacen ideal para el papel. Qué genialidad de Charlie Kaufman elegirlo para el personaje central de su trama. El que exista una mente capaz de concebir una idea tal me devuelve la fe en la humanidad. El dicho de “quisiera encontrar un portal a la cabeza de Charlie Kaufman” se ha vuelto cliché con justa razón.
Spike Jonze tuvo el buen ojo de elegir este guión para su primera película de largometraje y demostró ser capaz de sublimar el contenido por medio de imágenes que, igual que el material, sin ser inaccesibles, llegan a otro nivel. Pienso que nunca habrá alguien capaz de dirigir un guión de Kaufman tan bien como él, pues otros intentan robar la atención sin comprender, como Jonze, que su dirección no debe hacer otra cosa que ponerse al servicio del guión.
Es éste uno de los guiones más poderosos de todos los tiempos y todo el equipo de producción y post-producción está a sus órdenes. Alguien digno de mencionarse, aunque todos lo sean, es Carter Burwell, cuya conmovedora partitura no tiene un solo toque de comedia, pero muchos de enigmática profundidad. Existe en Being John Malkovich un mundo entero, el nuestro, el de la mente humana, el del misterio de su existencia y su funcionamiento, cuya exploración no tiene fin.
Gon C Curiel en Twitter | CriticSociety en Twitter | CriticSociety en Facebook
Share on Facebook | Share on Twitter
Other reviews of Being John Malkovich (1999): Morris
Comments
Leave a comment