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Inventario de mi cuarto 1.2 - La familia nuclear
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- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Article date
- Monday, May 31, 2010

Este bonito cuadro lo hizo una artista en Disney World con mi familia como modelo. Tan impactado quedé por su arte —plasmar el contorno de los rostros con papel y tijeras— que eso se convirtió en lo más memorable de un viaje único e inigualable de mi infancia. Quedó así retratada mi familia en un cuadro que ha estado en la pared de la entrada de mi cuarto durante más de veinte años.
A punto de mi despedida de este hogar, el cuadro me pone a pensar. Quien lo ve, encuentra a una familia feliz. En efecto, crecí en una típica familia nuclear (padre, madre, hijos), con todos los privilegios y cuidados de los males externos. Tal como en el cuadro, estuvimos siempre juntos entre cuatro paredes que nos resguardaban de los peligros del mundo exterior. Pero, ¿qué hay de los peligros de adentro? ¿Qué hay de los riesgos, de los horrores, de los traumas en el núcleo familiar de los cuales nadie se entera? ¿Qué repercusiones tienen los cánceres que no son admitidos ni siquiera por la familia misma? Por miedo a afrontarlos se ignoran, se disfrazan o se niegan como si no hubieran existido jamás. Lo que es más, el miedo a que sucedan muchas veces los propicia.
Esto sonará a predicación, pero es completamente cierto. Si no existen cariño, respeto, comunicación y confianza, los riesgos internos y externos se multiplican. Es increíble la cantidad de atrocidades que pueden callarse por ser tabú. Asombroso también lo fácil que es prevenirlas, y he ahí la buena noticia: las familias nucleares no tienen nada de malo, como tampoco lo tiene cualquier otro tipo de familia, si se ejercitan las características antes mencionadas. Un beso y un abrazo con intención pueden cambiar el curso de una vida. Un “Te quiero”, un “Cuenta conmigo”, un “¿Cómo estás?”, también.
En mi caso, tuve suerte, pero muchos de mis males, la mayoría o tal vez todos, se originaron aquí. Sin embargo, el cuadro me hace sonreír. Esta familia me hizo lo que soy y no quiero ser de otra manera. Lo que quiero es usar mi experiencia para generar algo positivo. Veremos si lo consigo.
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Shutter Island
- Director
- Martin Scorsese
- Year
- 2010
- Rating

- Reviewed by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Thursday, May 27, 2010
Viéndola muy de cerca,
Shutter Island es una película de diversión para Martin Scorsese. Él lo ha conseguido todo y ya era momento de que hiciera películas que más pareciera disfrutar hacer que sufrir haciendo. Pese a sus fuertes mensajes, esta cinta tiene pocas pretensiones más allá de entretener, o no estaría presentada o desarrollada de esta forma. No puedo encontrar otra película en su filmografía que, sin importar el género, tuviera como principal objetivo el entretenimiento y, como secundario, el impacto cultural, la enseñanza o el retrato. Disfruto que los cineastas disfruten. Todo el público lo aprecia.
La angustiante historia, situada en los años 50s, es protagonizada por Teddy Daniels (Leonardo DiCaprio), detective asignado para investigar la desaparición de una paciente en Shutter Island, hospital psiquiátrico para dementes criminales. Desde que llega, existe una sensación de que ha caído en una trampa, como el detective de
The Wicker Man (1973), pero a la vez parece guardar sus propios secretos, motivos ocultos para llevar a cabo esa misión. Su pareja, el detective Chuck Aule (Mark Ruffalo), es relajado y ecuánime, se deja llevar por la corriente y obedece con fidelidad a Daniels.
En la isla, sin parecer necesariamente maliciosos, los representantes de la autoridad no aparentan ser del todo transparentes. El misterio que envuelve a la desaparición de la paciente pudiera involucrarlos a todos y ser mucho más que una simple escapatoria, la cual, por cierto, resulta imposible debido a la seguridad y a la geografía. El director del hospital, Dr. Cawley (Ben Kingsley), dice estar preocupado ante todo por la salud mental de sus pacientes. Su asociado, el Dr. Naehring (Max von Sydow), se ve mucho menos humanista, además de resultarle a Daniels sospechoso por el simple hecho de ser alemán, lo que revive sus recuerdos traumáticos de la segunda guerra mundial.
A la mitad de la investigación, las razones por las que Daniels ha escogido la misión amenazan su cordura. Al mismo tiempo, visiones inexplicables le hacen sospechar que existe una conspiración en su contra, algo que afrenta a su integridad física y mental. Hasta el mismo Chuck se convierte en sospechoso para él. Quizá no pudo haber escogido un peor lugar para irse a meter que Shutter Island.
Entre otros elementos peculiares de la película, la música de fondo fue enteramente seleccionada de autores clásicos y situada en momentos donde viene al caso. Quizá a veces es más intensa de lo que la escena requiere —la introducción es un perfecto ejemplo de ello— y llama más la atención de lo que debiera, pero aún así es interesante. La fotografía y el diseño de producción son de primera. Tanto por lo titánico como por lo claustrofóbico de la isla, esta película se une a la selecta lista de aquéllas donde un lugar ficticio se convierte en real en nuestras mentes, un sitio que atrae imperiosamente pese a ser aterrador.
Las actuaciones son muy buenas. DiCaprio se apasiona y convence a cada paso, en especial en sus momentos sensibles al lado de Michelle Williams, que invade sus recuerdos. Emily Mortimer y Patricia Clarkson hacen apariciones interesantes, al igual que Jackie Earle Haley en una escena clave.
La resolución es descabellada y francamente absurda, pero bienvenida para una película que nos impide tomarla en serio a pesar de su aparente formalidad. Por muy fina que se vea, y por bien hecha que esté,
Shutter Island no deja de ser entretenimiento despreocupado, y como tal, tiene éxito.
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Inventario de mi cuarto 1.1 - Pajarillo enigmatico
- Posted by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Article date
- Wednesday, May 26, 2010

Este dibujo merece ser el primer objeto a inventariar. Ha estado en esa pared toda mi vida o al menos desde que tengo uso de razón. Lo dibujó una tía muy querida e hizo uno similar para cada primo nacido en la misma época. El pájaro era siempre igual pero con distintas identidades, como actor en personaje o modelo favorito de la artista.
El mío es cartero, como se ve, lleno de trabajo, sin prisa de hacerlo y con gesto de absoluta seguridad en sí mismo. Acaso su despreocupación tiende a disminuir cuando el tiempo apremia, en eso nos pareceríamos, habría que ver su rostro cuando se acerca la hora límite y aún no ha entregado la mayoría de las cartas. Seguramente será de angustia, con prisa tal que lo presione a terminar a buen tiempo y a hacer su labor con excelencia pese a todo. Su calma ante el trabajo puede que me haya inspirado. Su estrés inminente, también.
Me pregunto si las otras aves influenciaron asimismo las vidas de mis primos. Sé de cierto que permanecieron igualmente en sus paredes con los años. Uno mostraba al personaje escapando de casa, sobre su hombro un palito con una pequeña bolsa en su punta y sus pocas propiedades en ella. El primo a quien perteneció huyó de su ciudad y de la cordura de su vida un tiempo, como reacción a su problemática que poco corresponde a este inventario. Quizá el enigmático pajarillo no es influencia, sino augurio. Quizá es una maldición.
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Inventario de mi cuarto: Introduccion
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- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Article date
- Tuesday, May 25, 2010
Si algo me enseñó
Julie & Julia (2009) es que no hay que menospreciar los blogs personales, como dije en mi crítica publicada ayer, prefacio importante para el primer tema del mío. Otra cosa que me enseñó es que no vale desanimarse ni dejar a un lado el proyecto por falta de visitas o comentarios. Y lo tercero y quizá más importante es que la verdadera motivación para un blog temático es tener una meta.
Es así que estreno éste, el primer tema —de tres que he planeado inicialmente— de mi blog personal: “Inventario de mi cuarto”. Quizá suene ridículo y tal vez lo sea, pero es de gran importancia para mí. Cumplí 30 años y aún vivo con mis papás, y aunque siento que no soy un zángano o un aprovechado, sé que en cierta medida soy las dos cosas, y aunque ellos me traten de maravilla y tengamos una convivencia cordial e independiente, creo que ha llegado el momento de planear mi partida, económica y psicológicamente.
Al adoptar, a medias, la determinación, me percaté de lo difícil que será abandonar definitivamente el cuarto en el que he vivido toda mi vida —con breves interrupciones en que viví con alguna pareja—, tan saturado de recuerdos y objetos sentimentalmente valiosos, que nunca se podrá reproducir con exactitud. Sufro moderadamente de acaparamiento, la obsesión de guardar vestigios de cada fase de la vida, por lo que fragmentos de mi biografía entera tapizan las paredes de mi cuarto y rellenan sus cajones.
Inventariarlo suena a monserga, pero si me enfoco en lo valioso y lo curioso de cada cosa y lo acompaño con fotografías, plasmaré mucho del valor de mi historia hasta el momento, y lo haré tan ameno como sea posible. Asimismo, reorganizaré, desecharé, reciclaré y donaré. Al terminar, poniéndome como fecha límite el último día del presente año (31 de diciembre de 2010), me iré de esta casa para jamás volver.
Para iniciar, he creado este índice fotográfico. Mi cuarto mide aproximadamente 4x4 metros, tiene un clóset, una ventana y varios muebles. Un clic agrandará cada fotografía. Los números indican el índice inicial, especificado debajo de cada foto. Dudo inventariar en ese orden, pero poco a poco desarrollaré cada punto hasta llegar al último detalle y vincularé todo para su fácil navegación.
Por favor deséenme suerte, acompáñenme y apóyenme en esta aventura que empieza hoy. Mis papás mucho se los agradecerán.

1. Pared de la entrada.

2. Clóset.

3. Librero pequeño 1.
4. Pared trasera.
5. Cama.
6. Librero pequeño 2.

7. Ventana.
8. Buró.

9. Librero grande.
10. Gabinetes.

11. Pared delantera.
12. Escritorio
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Review
Julie & Julia
- Director
- Nora Ephron
- Year
- 2009
- Rating

- Reviewed by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Monday, May 24, 2010
Antes de ver este filme, sabía que estaba basado en una historia verídica, pero pensaba que trataba de dos amigas, quizá maestra y alumna, madre e hija o algo por el estilo, y qué agradable sorpresa descubrir que no sólo no tuvieron relación directa o personal, sino que incluso vivieron en épocas distintas. El paralelismo fue exquisito desde el primer instante y me recordó, aunque con tonos rosas, al de
The Hours (2002). De algún modo, la introducción de Julie y de Julia, mujeres de diferentes edades, estratos sociales y perspectivas de vida, eran idénticas en algo: la alegría de vivir y las ganas de hacerlo con entusiasmo.
Enriquecedor que dos personas completamente distintas, en diferentes lugares del mundo —Julia en Francia, Julie en Nueva York— puedan parecerse tanto por sólo compartir una actitud. Sus historias están vinculadas por la admiración que una le tuvo a la otra, pero son prácticamente idénticas de principio a fin, y al parecer ni la misma Julie [Powell], autora del libro “Julie & Julia”, lo vio tan claramente. Fue Nora Ephron quien lo vio más claro y combinó el contenido de ese libro con lo narrado por Julia [Child] en uno propio, “My Life in France”, para generar este fascinante comparativo de dos personas apasionadas por la cocina y luchadoras por la publicación de sus obras.
Julia Child es famosa por haber refinado la cocina en Estados Unidos por medio de sus accesibles recetas de comida francesa. Fue ella la primera escritora que transmitió no sólo los platillos sino la pasión y la belleza involucradas en aquella cocina. Muchos años después, Julie Powell, amante de la cocina pero recluida en un odiado empleo de apoyo telefónico, decidió que al ser su único consuelo la cocina, y en particular la visión de ésta que tenía Julia Child, debía aportar algo al mundo basado en ello. Su necesidad creativa era imperiosa. Nació así su blog cuya meta era cocinar las más de 500 recetas del libro de Julia en un período de un año. Hacerlo y describir sus experiencias convirtió al blog en uno de los más seguidos e influyentes de la historia.
La película es un mosaico de lucha por aprender, disciplina para mejorar y perseverancia a pesar de los contratiempos, todo fotografiado con mucha luz por Stephen Goldblatt y musicalizado con gran belleza por Alexandre Desplat. Pareciera que cada persona involucrada en la creación de esta película consiguió conectarse con el espíritu ligero, incansable y deleitable de las protagonistas. El resultado es tan agradable que da gusto, sin importar lo intrascendente que pueda resultar la historia a algunos.
En mi caso, pocas películas me han inspirado más. Quiero ser escritor, o más bien dicho, haciendo referencia a una escena de la película,
soy escritor, pero quiero publicación y reconocimiento, y ahora veo que sólo el gusto de hacer las cosas bien, la lucha de perfeccionarme y la necedad de no detenerme aunque el camino parezca cerrado, son la clave. Asimismo, aprendí que no se debe menospreciar a los blogs, pues hoy en día amenazan con tener tanto impacto cultural como los libros, si no es que más.
Las actuaciones de Meryl Streep como Julia y Amy Adams como Julie son otro gran valor de la cinta. La primera impresiona más por interpretar a alguien de genial excentricidad y particular porte, pero las dos son excelentes. Amy es adorable. Stanley Tucci interpreta al esposo de la primera.
Esta película es para saborearse, de tan buen sazón que resulta imposible no hacerlo. ¡Bon appétit!
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Review
Being John Malkovich
- Director
- Spike Jonze
- Year
- 1999
- Rating

- Reviewed by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Friday, May 21, 2010
Esta película ha dado vueltas en mi cabeza durante diez años, desde la primera vez que la vi, creciendo y transformándose en innumerables formas que hacía falta ordenar. El remedio fue volverla a ver, o creí que lo era, porque hacerlo sólo multiplicó exponencialmente los incontables recovecos que se pueden explorar dentro y alrededor de ella. Amo enloquecer momentáneamente en las reflexiones que me provoca y mantener en mi espacio mental durante un largo tiempo las muchas ideas que me genera.
Todo esto hace que escribir al respecto se me complique, al menos como prospecto. Pareciera una labor titánica hacer justicia a algo tan complejo y tan completo. Al mismo tiempo, he ahí lo que se debe aprender de esta película. Pocas hay tan complicadas e ilimitadas en su alcance, que a la vez consigan presentarse de forma tan accesible que, sin que su magnitud pase desapercibida, lejos de abrumar, entretengan y sean perfectamente comprensibles.
La historia de Charlie Kaufman, entonces escritor en sus inicios, hoy quizá el guionista más famoso de Hollywood, trata de un titiritero que encuentra un portal a la cabeza del actor John Malkovich. La premisa es fascinante por varias razones: que un titiritero encuentre la manera de penetrar la piel de alguien más, que éste sea no sólo un personaje, sino una persona que existe en la vida real, y claramente el tema supernatural de que exista un portal a la cabeza de alguien. Todo se presenta como comedia retorcida, con toques de irrealidad tales como una oficina que está entre el piso 7 y el 8, el 7½ para ser exactos, pero de fondo hay temas filosóficos y metafísicos de grandes interrogantes e intrigantes planteamientos. Se accede a ellos también por medio de la comedia, pero siempre con un subtexto serio y formal.
El titiritero que protagoniza la historia, Craig Schwartz, interpretado con vibrante intensidad por John Cuzack, es tan inseguro como malévolo. Se desmorona frente a una mujer que le gusta pero es capaz de atrocidades sin darse cuenta del daño que provoca, con tal de conseguirla. En su afán por meterse en la piel de sus personajes, de sus títeres, conceptualiza a Malkovich como uno más, y experimenta con ello. El resultado es inolvidable.
La mujer que Craig codicia es Maxine (Catherine Keener), su atractiva vecina de trabajo que no parece tener la menor intención de corresponderle. Cuando él le comparte el conocimiento del portal a la cabeza de Malkovich, ella finalmente se interesa, pero no tanto en él como en el dinero que pueden ganar si explotan ese recurso. Extrañamente, Maxine es el único personaje que no tiene interés en vivir la experiencia Malkovichesca (el mismo Malkovich no es excepción), sin embargo, el concepto de dos personas ocupando el mismo cuerpo, la insaciabilidad de ello, acaba apoderándose de ella hasta que cae presa de una atracción irresistible por Malkovich en su forma plural.
Cameron Diaz interpreta a Lotte, la esposa de Craig, simpática pero poco atractiva —gran caracterización y actuación—, que resulta encantada por la experiencia de ser hombre durante unos minutos, y reevalúa su vida entera desde ese enfoque. Todo el tema de un portal para penetrar la cabeza de alguien es tan sexual como psicológico, y asombra a los personajes por todas sus ramificaciones.
Escena tras escena, ya sea por medio de diálogo, lenguaje corporal o análisis de las situaciones, se encuentra alguna profundidad psicológica. Incluso un chimpancé revive sus traumas infantiles y encuentra la oportunidad de liberarse de ellos. Se puede reír ante tales escenas, y no está de más hacerlo, pero si se les ve más de cerca, si se aprecia su significado, es posible encontrarles tanta belleza que pudiera resultar insoportable.
John Malkovich se interpreta a sí mismo como el actor de la vida real y como el titiritero que eventualmente jala los hilos de su vida. En esas escenas, es imposible pensar que es John Malkovich y no Craig Schwartz quien habla y se mueve a través de su cuerpo. Su actuación es digna de una película que lleva su nombre, sin duda una de las mejores de su carrera. Al mismo tiempo, su apellido, su fama de actor serio y su rostro famoso pese a sus películas poco comerciales, lo hacen ideal para el papel. Qué genialidad de Charlie Kaufman elegirlo para el personaje central de su trama. El que exista una mente capaz de concebir una idea tal me devuelve la fe en la humanidad. El dicho de “quisiera encontrar un portal a la cabeza de Charlie Kaufman” se ha vuelto cliché con justa razón.
Spike Jonze tuvo el buen ojo de elegir este guión para su primera película de largometraje y demostró ser capaz de sublimar el contenido por medio de imágenes que, igual que el material, sin ser inaccesibles, llegan a otro nivel. Pienso que nunca habrá alguien capaz de dirigir un guión de Kaufman tan bien como él, pues otros intentan robar la atención sin comprender, como Jonze, que su dirección no debe hacer otra cosa que ponerse al servicio del guión.
Es éste uno de los guiones más poderosos de todos los tiempos y todo el equipo de producción y post-producción está a sus órdenes. Alguien digno de mencionarse, aunque todos lo sean, es Carter Burwell, cuya conmovedora partitura no tiene un solo toque de comedia, pero muchos de enigmática profundidad. Existe en
Being John Malkovich un mundo entero, el nuestro, el de la mente humana, el del misterio de su existencia y su funcionamiento, cuya exploración no tiene fin.
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The Blind Side
- Director
- John Lee Hancock
- Year
- 2009
- Rating

- Reviewed by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Thursday, May 20, 2010
No tengo nada en contra de las historias descaradamente inspiradoras, sobre todo cuando están basadas en la vida real, a menos que sean también descaradamente manipuladoras. Lo que hay que entender de
The Blind Side es que es como una historia de guerra, escrita por el bando ganador. En este caso, el relato es sobre una familia adinerada que recoge de las calles a un muchacho necesitado, lo apoya hasta las últimas consecuencias, lo adopta y lo impulsa hacia una exitosa carrera en el futbol americano. Todo esto, sin pedir nada a cambio.
Sin saber nada al respecto, vi
The Blind Side como una situación imposible, o al menos tremendamente improbable. No me pareció viable que una familia adinerada hiciera eso, a menos que quisiera llenar un hueco que ésta no parecía tener. Por otro lado, dar sin pedir algo a cambio es humillante para el receptor y puede traer malas consecuencias, cosa que aquí no es problema, pues el joven no hace otra cosa que agradecer y reaccionar de forma positiva. Cuando algo parece estar a punto de salir mal, todo se arregla mágicamente. ¿Cuál es, entonces, el punto?
En la vida real, Leigh Anne Tuohy, interpretada por Sandra Bullock, y su esposo Sean (Tim McGraw), fueron sujetos de controversia cuando su altruismo se interpretó como manipulación para llevar al joven negro que adoptaron, Michael Oher (Quintin Aaron), a jugar para su equipo favorito, el de la escuela en que estudiaron. ¿Qué tendría de malo, me pregunto, hacer algo así, si el joven prácticamente no había tocado un balón de futbol americano en su vida? Ah, ahí está el truco… La historia está manipulada. Se dice aquí que Michael era un buen deportista, con mucho potencial, digamos, pero en la vida real ya jugaba futbol americano y lo hacía
muy bien. Muchas cosas se dramatizaron, manipularon o tergiversaron en el guión del director (basado en un libro documental de Michael Lewis) para causar el impacto necesario.
Ahora: ¿Es eso tan malo? La historia funciona muy bien en el sentido de inspirar, conmover y poner una sonrisa en la cara del espectador. No debería, entonces, ser reprobable. Sin embargo, lo es, y la razón es que la historia está tan a la defensiva, insiste tanto en que la labor de los Tuohy es de pura compasión de la buena, que algo huele a podrido. ¿Por qué ese afán de defender tanto lo que simplemente no tiene nada de malo? Es un hecho que quien nada debe, nada teme. ¿Debemos pensar entonces que realmente lo hicieron así, que manipularon la vida de un joven con otras intenciones, y después, al encariñarse con él, se vieron obligados a justificarse hasta el fin?
En cualquier caso, es lo de menos. La película entretiene y da un buen mensaje. Por más intenciones ocultas que tuvieran los Tuohy, fueron buenos al final del día, y es lo que cuenta. Sólo que a nadie le gusta que lo manipulen, y esta película lo hace con nosotros. Ahora que, en su defensa, lo hace muy bien. Al menos durante la película, dan más ganas de dejarse llevar que de cuestionar el proceso. Es sólo después que uno lo cuestiona, tal vez por ganas de ser quisquilloso. Lo que sí es que el conflicto es prácticamente nulo y las salidas muy fáciles, pero en fin, nadie se aburrió.
La actuación de Sandra Bullock fue muy premiada y con justa razón. Es muy natural al interpretar una mujer fuerte en apariencia, vulnerable por dentro, decidida, determinada, y al mismo tiempo en alguna medida encerrada en su pequeño mundo. Cuando va conociendo a Michael, Leigh Anne evoluciona, y Sandra lo hace bien, sin exagerar ni cambiar de modo drástico. No sé si tanto como para el Óscar a la Mejor Actriz, pero su actuación es excelente.
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Mi blog
- Posted by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Article date
- Wednesday, May 19, 2010
El inicio de cualquier cosa es importantísimo. Típicamente es algo mínimo, un esfuerzo ínfimo que se convierte en una cadena interminable de actos que llevan a una creación sustancial o a una secuencia exponencial e interminable de eventos. Eso pretendo al escribir este texto, que me incite a continuar con el blog que planeo.
CriticSociety cumplió 10 años como un sitio de crítica de cine, liderado por mí y por mi primo Pepe “Morris” durante años, hasta que él se abocó a otros proyectos y quedé solo aquí. Ahora pienso que desperdicio la infraestructura si sólo critico cine en lugar de hacer lo que hace todo el mundo, bloggear, y yo que quiero ser escritor profesional, más que nadie debería aprovecharlo. Así que heme aquí, bloggeando:

He planeado tres temas iniciales para mi blog. No diré ahora cuáles son, pero sí adelantaré que requiero de una cámara fotográfica, algunas manualidades, mucha organización, tal vez algunos tecnicismos para el sitio y bastante energía. Seguro no será el blog más original o revolucionario, pero pretende entretener y seguramente lo hará. Al menos a mí.
En principio, busqué y desempolvé mi cámara digital. Incluyo en esta entrada una fotografía de la misma, tomada con mi celular, para cortar el listón y comprometerme a seguir escribiendo. A ver qué pasa.

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Nuovo Cinema Paradiso
- Director
- Giuseppe Tornatore
- Year
- 1988
- Rating

- Reviewed by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Tuesday, May 18, 2010
No recuerdo, cinematográficamente hablando, algo más conmovedor que
Nuovo Cinema Paradiso, titulada sin el “Nuovo” en mi país, la cual causó tanta conmoción aquí como en el resto del mundo, convirtiéndose en una experiencia inolvidable para millones de espectadores. Hace poco tiempo la recordé con nostalgia y me aboqué a buscarla. Muy pronto la encontré en una tienda, mas descubrí que duraba una hora más que antes —3 horas en vez de 2—, cosa que me preocupó. Recordé, sin embargo, la versión larga de
Dances with Wolves (1990), y cómo su extendida longitud no perjudicó su calidad sino, al contrario, la enalteció. A falta de otra versión, y dada su baratez, compré la película.
El resultado fue una versión más larga e infinitamente menos buena que la que recordaba. Leí entonces que era esta versión, la larga, la originalmente estrenada en Italia y un fracaso de taquilla. Se reeditó entonces, recortando gran parte del tercer acto y buena parte de los demás, y se reestrenó para el éxito imparable que recordamos. El director y escritor, Giuseppe Tornatore, quedó por siempre incómodo con esa versión, pues claramente mermaba su visión completa, y soñó con reestrenarla completa algún día, cuando el mundo la pudiera apreciar. Así lo hizo, y qué mala y triste decisión. Un primo mío, tan joven que no tenía uso de razón suficiente en 1988 para verla, apenas tuvo oportunidad de hacerlo recientemente, y su primer encuentro fue la versión larga. Le gustó, pero no imagina la belleza extrema de la versión corta, que espero muy pronto hacerle ver.
Es a la versión corta a la que califico en esta crítica con la máxima puntuación de cuatro estrellas. No merece menos. Belleza y profundidad explosivas en un paquete con duración exacta, ni más ni menos. La historia celebra a la vida y al cine en la misma medida. El pequeño Toto (Salvatore Cascio) crece intrigado por el cine local de su pueblo en Sicilia y no descansa hasta hacerse amigo del cácaro, Alfredo (Philippe Noiret), hombre taciturno y de buen corazón. Es el sueño de Alfredo que su pequeño amigo Toto materialice sus ambiciones en el mundo, lejos de ese pueblo que limita potenciales y consume vidas enteras. Toto, en cambio, vive la vida con alegría incalculable por medio de las películas que se proyectan en su lugar favorito, el Cinema Paradiso.
Muchas cosas pasan a lo largo de la vida de Toto. Un incidente le da ocasión de hacerse cargo de parte de las labores de Alfredo, a pesar de éste. Toto, ahora un joven (Marco Leonardi), se enamora y vive la pasión del encanto y el desencanto como los grandes personajes del cine de oro de Hollywood. La vida avanza y asimismo la tecnología, y cuando el mundo pareciera estar a punto de cerrarle las puertas a Toto, Alfredo lo presiona para ir a conquistarlo. El amor que ancla al joven a su pueblo por medio del cine, de Alfredo, de su enamorada, y sobre todo de sí mismo, es perfectamente palpable para nosotros. El dilema de alejarse, y el resultado, son inolvidables. El tercer acto, con un Toto adulto y melancólico (Jacques Perrin), resulta insoportablemente conmovedor.
La producción es exquisita, en todo momento acompañada por la música de Ennio Morricone, obra maestra en sí misma, quizá lo más bello de su genial repertorio. El tema de amor es de su hijo, Andrea Morricone.
La versión extendida, la original que jamás debió regresar a pantalla alguna, extiende cada sección, restándole el impacto necesario. Ese guión, largo y explícito, humaniza a tal grado a los personajes, que lejos de hacerlos accesibles, los vuelve indeseables. La tercera parte, en particular, donde un Toto adulto y exitoso visita su tierra, se convierte en un ejercicio de rencor y frustración. Sin afán de criticar a Tornatore, me alegro de que la versión corta de su obra cumbre haya sido la que circulara en el mundo en las primeras décadas de su existencia, y deseo que la versión larga desaparezca para siempre de la faz de la tierra. Escribo esto para incitar a quienes no la han visto a apegarse a la versión de 2 horas y rechazar por completo cualquier otra. Es la diferencia entre la agonía y el éxtasis.
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A Nightmare on Elm Street
- Director
- Samuel Bayer
- Year
- 2010
- Rating

- Reviewed by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Monday, May 17, 2010
Si tomamos
A Nightmare on Elm Street (1984), le quitamos al protagonista su espíritu chocarrero, le aumentamos una buena dosis de estrés a los adolescentes perseguidos, le agregamos dimensión siniestra al espíritu maligno que los persigue, y nos lo tomamos todo muy en serio, resulta ésta, la nueva versión de la cinta clásica de terror, que revoluciona el concepto y reintroduce la saga que tanta conmoción causó durante décadas.
Pensé que sería mala, pero no me lo pareció. Da miedo, que es lo primordial. Se extraña al Krueger sonriente y burlón que más parecía querer divertirse que vengarse, y a la ligereza general que más nos ofrecía diversión que miedo, pero este nuevo enfoque refresca y entretiene a su manera. Lo importante es ubicar que son cosas completamente distintas a las que poco se puede comparar. Su vínculo es el villano, similar en nombre, apariencia y modus operandi, pero nada más.
En esta nueva versión, han ido demasiado lejos en cada cosa. Por ejemplo, los jóvenes perseguidos por Krueger en sus sueños, que lo ven acecharlos lentamente y amenazarlos cada vez más de cerca con su guante de cuchillas, dejan de dormir por miedo a que sus pesadillas empeoren, lo que les ocasiona trastornos tan bien fundamentados y actuados que la experiencia se vuelve el doble de tortuosa. De hecho, diría yo que eso es lo más efectivo de la película, y ésa era la intención, seguramente, pues en esta ocasión Krueger tortura tanto física como psicológicamente a sus víctimas, y se jacta de ello.
Por otro lado, y a riesgo de arruinar un poco de la trama, se ha dado la siniestra dimensión de pedofilia al villano, concepto que Wes Craven ideó para la versión original pero que finalmente dejó a un lado. El Krueger que recordamos era un asesino de niños, que aunque algunos espectadores suponían que abusaba de ellos también sexualmente, nunca se declaraba. En esta ocasión, Krueger en vida había abusado de los niños a los que ahora, ya grandes, persigue en sueños para vengar su horrorosa muerte.
Esto me puso a temblar pues es un tema muy serio como para ser tratado a la ligera y temí que lo hicieran incorrectamente. Creo que el resultado es bueno. Se observa a Krueger en vida como un hombre tierno con los niños, capaz de ganar su confianza para luego abusar de ella. No se le ve siniestro en vida, al contrario, se le pinta como una víctima de los padres ansiosos por vengar lo que hizo a sus hijos. Después, ya en su forma espectral, regresa para azotar las pesadillas de los adolescentes que intentan llevar una vida normal pese a los horrores de su pasado. Los padres entonces procuran acallar estos recuerdos y vivir como si nada hubiera pasado.
El resultado es una alegoría, quizá involuntaria en parte, del trato que se da al tema en muchas familias. Si se llega a conocer el abuso que un niño recibe por parte de un pariente o conocido de confianza, muchas veces se niega por ignorancia o vergüenza. Se ajusticia al depredador, a veces, pero se niega la realidad de que el menor ha sido expuesto a algo indebido. En ese sentido, me agradó cómo el personaje de Nancy (Rooney Mara) rompe con la negación a la que la ha acondicionado su madre y vence al fantasma de su pasado tomando medidas propias para superar ese mal. Temí que la alegoría se manejara como si el abuso sexual infantil conllevara una maldición insuperable, pero no fue así. Claro, el final es el típico de estas películas, donde el villano vuelve a pesar de todo, pero se entiende que la intención de ello es sembrar la semilla de posibles secuelas, más que negar el verdadero final, el de un minuto atrás, en que el bien triunfa.
El verdadero Freddy Krueger es y será siempre Robert Englund, pero Jackie Earle Haley es un digno sucesor en esta versión del personaje, más retorcido y malvado. Su rostro quemado, similar al de un felino, muestra fatal seriedad pese a la risa maniática que emite a cada momento. Provoca más repulsión que miedo, pero queda clara su villanía. Haley, por cierto, había interpretado a un pedófilo antes en
Little Children (2006).
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Review
The Young Victoria
- Director
- Jean-Marc Vallée
- Year
- 2009
- Rating

- Reviewed by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Sunday, May 16, 2010
Por muy apasionante que pueda ser, la historia personal de la Reina Victoria de Inglaterra no trasciende más que en un plano personal, ya que su influencia política fue mínima. Su largo reinado, conocido como la época victoriana, vio a su país desarrollarse de forma exponencial, lo que vincula a su nombre con progreso y modernidad. Sin embargo, era ella más una figura simbólica, como lo es la realeza moderna, que una influencia directa para el desarrollo de su país. Eso hace que las historias que se cuentan sobre ella tengan poco impacto, como dije, más allá del plano personal, lo que implica un gran reto para quien quiere contarlas en cine.
Tomando esto en cuenta, es claro que
The Young Victoria triunfa tanto como fracasa, por las mismas razones. El enfoque político es prácticamente nulo, o más bien inconsecuente, lo que da una inevitable sensación de irrelevancia en las pericias narradas sobre Victoria, la joven heredera al trono. Por otro lado, se da buen dramatismo a su experiencia como ser humano y se consigue envolvernos en su problemática y llevarnos a desear su éxito por encima de sus opositores. Sin embargo, siendo honestos, no fueron sus obstáculos tan grandes ni su experiencia tan retadora como para hacernos olvidar que lo que vemos es una rebanada del empalagoso pastel de la realeza. Lejos de hacernos pensar en lo difícil que es realmente la vida de esas personas, nos llevan a concluir que en general no están tan mal.
No es por menospreciar a Victoria, interpretada por la hermosa Emily Blunt. Se cuenta aquí cómo su propia madre (Miranda Richardson) intrigaba en su contra, para relegarla del trono y conseguir el poder para su amante, y cómo la hija resistió la presión y fue capaz de romper barreras y paradigmas para casarse con quien quería. Su romance con el Príncipe Albert (Rupert Friend) es bastante insípido y este personaje carece de fuerza, porque así fue en la vida real, pero de todas formas da gusto verlos conseguir lo que desean y romancear a gusto contra los deseos de algunos.
Leí que muchos eventos fueron dramatizados para agregar impacto a la historia. Un atentado, por ejemplo, donde un personaje importante sale herido, es pura licencia dramática, y qué suerte, porque es de los pocos momentos realmente tensos de la película. En cambio, otro también muy bueno, en que el Rey William IV, predecesor y tío de Victoria, pega de gritos a la madre de ella durante una cena de gala, es verídico e impactante. Jim Broadbent da una excelente actuación como el rey.
Otra buena actuación, que tristemente no lleva a nada, es la de Paul Bettany como necio pretendiente de Victoria. Su personaje provee intriga constante pero no tiene éxito, queda en ridículo y se somete a las órdenes del Príncipe Albert, personaje más débil, al menos en cuanto a personalidad. No me queda claro qué beneficio encontró Bettany a interpretar a alguien así, como no fuera burlarse de Rupert Friend, que queda en la memoria como un blandengue en comparación, aunque triunfador.
Lo que queda es la presentación, que es bellísima, con vestuarios y escenarios suntuosos, y música de Ilan Eshkeri, influenciada a ratos por Franz Schubert. La actuación de Emily Blunt es de aplaudirse, pues da al personaje la bravura que caracteriza a la Reina Victoria en la memoria popular, pese a interpretarla en sus años mozos.
The Young Victoria es entretenimiento inofensivo.
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Review
A Nightmare on Elm Street
- Director
- Wes Craven
- Year
- 1984
- Rating

- Reviewed by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Saturday, May 15, 2010
Dejando a un lado los típicos clichés de las películas del género, y en particular los de la década de los ochentas, éste es un filme superior. Muy riesgoso, yo diría, de parte de Wes Craven, crear a un personaje que bien podría haber quedado en ridículo, y a veces lo hace, pero en la frontera exacta entre dar risa y provocar miedo, con tendencia hacia esto último. Su suéter a rayas es difícil de tomar en serio, y que en una de las primeras escenas salga con brazos cinco veces más largos de lo normal parece chiste, pero las reacciones de los personajes son serias, y la presentación también. Da miedo, incluso veintiséis años después, porque nadie parece tener ganas de reírse a pesar de la obvia simpatía.
No es como que los actores sean de primera o siquiera la producción lo sea, pero con todo y sus limitantes, el trabajo está bien hecho. Existen detalles muy sutiles que enganchan desde un principio. Por ejemplo, en la escena inicial, una joven llamada Tina (Amanda Wyss) huye despavorida del villano que la acecha, y es posible apreciar por momentos el contorno de su cuerpo desnudo a través del camisón, lo que hace que las “pesadillas” tengan su dosis de erotismo. El tema del sexo se maneja como una constante a través de la historia: una de las víctimas muere después de una noche de pasión, mientras la joven que se abstiene logra librarse, como si no pensar en sexo le diera claridad. No sé qué culpas adolescentes persigan a estos cineastas que osan moralizar sus historias así. Quizá funcione para el público joven, que vive la ansiedad hormonal combinada con paradigmas sociales, o tal vez tenga que ver con la falta de buen sexo en las vidas de los realizadores, al menos antes de que se hicieran multimillonarios.
Como sea, las señales funcionan, la película está repleta de momentos sutiles y valiosos, y el miedo empieza a apoderarse del espectador. La historia es muy simple pero la premisa bastante compleja: las pesadillas de varios jóvenes coinciden en que los persigue un espantoso hombre desfigurado, con guante de dedos acuchillados. No todos se preocupan, hasta que uno de ellos muere a raíz de sus pesadillas. La protagonista, Nancy (Heather Langenkamp), es la única que toma cartas en el asunto. Los demás actúan como adolescentes. Los padres de familia, también.
Cada párrafo lo termino burlándome de algo, es inevitable. Diga lo que diga, esto no deja de ser una típica película de horror ochentera. Entonces, ¿qué la lleva a otro nivel? Tal vez el hecho de que se toma en serio pero sin ser pretenciosa. Freddy podrá ser todo lo caricaturesco que uno quiera, pero no deja de dar miedo. Será burlón y estará vestido como para dar risa, pero su voz y su gesto dicen otra cosa. De hecho, al final crece tanto, que es un logro que la protagonista pueda ponerse a su nivel. El mérito es de Langenkamp, que nos gana por completo. Otra actuación notable, más por lo que vino después que por lo hecho aquí, es la de Johnny Depp en su debut cinematográfico como el novio de Nancy.
Aunque no parece haber una sola película del género y de la época en que no muera un joven con audífonos ensordecedores a media noche, cada muerte duele. No hay muchas y eso ayuda. Llegamos a conocer a cada personaje y sufrimos con sus muertes, o más bien, Nancy las sufre y nosotros con ella. Frustra un poco que los demás personajes, los adultos, no se tomen en serio lo que está pasando, es difícil creer que pudiera ser así, pero hasta eso se vuelve más o menos creíble cuando llegamos a conocer su propio pasado turbulento. Que Freddy tenga historia en el pasado y se haya convertido en la pesadilla de todo niño, en el Boogeyman, como le llaman, es muy efectivo. Ya no es sólo un monstruo, sino uno con impactantes antecedentes.
Al ver las trampas que Nancy pone a Freddy, pensé que quizá
Home Alone (1990) esté parcialmente basada en esas escenas. Increíble una vez más cómo algo tan poco serio como poner trampas prácticas en toda una casa pueda generar tal tensión y funcionar tan bien. Es imposible dejar de notar a Wes Craven y la gran promesa que era en ese entonces, y el buen cumplimiento de ella en que se convirtió. En cuanto a Krueger, con justa razón pasó a la posteridad y generó tal cantidad de secuelas y ahora una nueva versión que está en cines mientras tecleo. Veremos qué tal está. Presiento que se querrá tomar
demasiado en serio a sí misma, como un genuino drama, y perderá la esencia de la original, que no es otra cosa que una gran broma contada con gesto imperturbable. Esta noche Freddy probablemente invada mis pesadillas. Me daría un gran susto, y mucho gusto. Las buenas películas de horror hay que sufrirlas.
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Review
Iron Man 2
- Director
- Jon Favreau
- Year
- 2010
- Rating

- Reviewed by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Sunday, May 09, 2010
Como suele suceder en las franquicias cinematográficas de superhéroes, la primera película es “el origen” y las siguientes tienen más holgura para desarrollar conflictos de personaje y episodios específicos. Tony Stark es un gran personaje en comic, brillante y visionario, con clase y consciencia social, y fantasmas del pasado que lo persiguen, dualidad emocional y debilidades como el alcoholismo. En la vida real, contrataron a Robert Downey Jr. para interpretarlo, elección simplemente perfecta tanto por el parecido físico como por el paralelismo en la vida real de actor y personaje: geniales, decadentes y cíclicos.
Sin embargo, y no es que los culpe, el que el personaje sea interpretado por Downey Jr. ha hecho a la historia tomar un curso más o menos tendencioso, en el sentido de que es debido explotar las famosas irregularidades y el exquisito sentido del humor del actor e integrarlos al personaje y a la trama. Downey se ha apoderado del personaje, Stark y él se han hecho uno, pero éste ya no es el Stark que yo recordaba. No sé, por ejemplo, si Stark en papel hubiera ofrecido una fiesta medio borracho, vestido de Iron Man sin máscara y bromeando al respecto de orinar dentro del traje. Lo recuerdo más bien atormentado, soberbio y defectuoso, pero formal. Si acaso, su papel de borracho irresponsable, de
playboy, era más bien una pantalla, como la de Bruce Wayne. De hecho, no estoy seguro que en comic haya revelado su identidad secreta tan a la ligera, como lo hizo Downey al final de
Iron Man (2008). Hacerlo fue un gran final para la primera cinta, pero un tremendo riesgo para la trama de la franquicia.
El escritor Justin Theroux lo manejó bien. Qué gusto me dio ver que él era el guionista. Lo admiré como actor en
Mulholland Dr. (2001) y como escritor en
Tropic Thunder (2008), la cual no consideré una gran película pero sí bastante inteligente. Me pareció que su guión de
Iron Man 2 tiene una buena dosis de sentido del humor, de hecho excesivo a veces, pero también la suficiente de conflicto personal del personaje de Stark. Luego, tristemente, todo eso se va quedando atrás en beneficio de la acción explosiva.
La historia se excedió en elementos, como suele suceder a las películas basadas en comics, demasiadas cosas a la vez, pero con todo mantuvo una coherencia general. Me dio miedo que cayera en el error de
Batman & Robin de hacer a los superhéroes accesibles para el público en general como en la vieja serie de “Batman” de los 60s. En cambio, la amalgama Iron Man/Tony Stark es un personaje igual de inalcanzable que Iron Man anónimo.
En otros temas, me desesperó la inestabilidad de Stark, de un momento a otro renunciando a su puesto de CEO y luego incurriendo en actividades de peligro extremo cuando supuestamente tiene tanta consciencia de lo que el mundo lo necesita, que no es capaz de delegar su labor. Entiendo que es una actitud extrema de alguien que se encuentra cerca de la muerte, pero me cuesta trabajo creer que sea el mismo que dejó todo a un lado para buscar la paz mundial. Quejas huecas, un poco, porque se sabe que los genios son excéntricos e inestables por naturaleza, y ésta es una película basada en un comic, pero no sé, esperaba más seriedad en el asunto, francamente no puedo creer que existiera alguien tan infantil y extremo, por un lado, y tan responsable y brillante, por el otro.
Espero no pecar al querer tomarme en serio la humanidad de los personajes de cualquier película, sin importar el contexto de su “realidad”. Para mí, la justificación de “¿Qué esperabas? Es una película de tal género” nunca ha sido válida. Tanto en el espacio exterior como en la era de los dinosaurios se puede alcanzar un nivel de realidad en el sentido de la naturaleza humana, y no lo vi tan claro aquí.
Para rematar, el otro personaje clave, James Rhodes, interpretado por Don Cheadle, me pareció completamente incoherente. No sé si me perdí de algo, pero lo que entendí es: Rhodes estima a Stark. Stark pierde el control. Rhodes aprovecha esto y lo traiciona de la manera más vil. Rhodes se da cuenta de que estaba en un error pero no pide perdón ni da más explicaciones que “estaba siguiendo órdenes”. Stark y Rhodes son mejores amigos otra vez.
Cheadle no lo hace bien, parece disgustado toda la película y carece de más emoción que un poco de miedo cuando se encuentra atrapado en un traje que no puede controlar. Ya que estamos con los actores, diré que Gwyneth Paltrow mejoró, en parte porque su personaje es más sustancial y con dualidad emocional/profesional. Scarlett Johansson se une al equipo y lo hace muy mal, inexpresiva y en general poco memorable, si olvidamos lo bien que se ve. Aparece también Samuel L. Jackson en escenas que mucho más plantean bases para otras películas de superhéroes que lo que asisten a ésta. Es decir, sus escenas son vitales para esta historia, pero podrían existir sin él, lo que resulta obvio y forzado. En cambio, Mickey Rourke, como el villano, se divierte en el papel. Su frase “It’s good to be back” habla del gusto que le da estar de nuevo en el juego Hollywoodito, lo que también me da mucho gusto a mí porque está aportando bastante y es único en su especie. Como el rival empresarial, Sam Rockwell hace lo que le hemos visto hacer varias veces. Lo veo medio encasillado en este tipo de personajes pequeños, arrogantes y perdedores. Hasta su risita es la misma de siempre.
Claramente, en cuanto a efectos especiales, acción, edición, etc., la película triunfa, lo cual no es sorprendente. El resultado es emocionante y divertido. Creí que no me había emocionado tanto, pero al salir del cine y hacia las calles de la ciudad, me encontré acelerando en exceso, clara señal de que, pese a mi cinismo, disfruté cada momento.
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Review
Precious: Based on the Novel Push by Sapphire
- Director
- Lee Daniels
- Year
- 2009
- Rating

- Reviewed by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Tuesday, May 04, 2010
Ésta es una de las películas más difíciles de ver que he conocido y por lo tanto una de las más meritorias. ¿Cómo presentar una historia basada en la injusticia de principio a fin sin ahuyentar a las audiencias? Primero que nada, con formato ágil, edición atrevida, música dinámica y encadenada, cierta ligereza y una pizca de humor negro. Pero, más que nada, con un delicadísimo balance narrativo. Para explicarlo, advierto que revelaré algunos puntos clave de la historia, sin entrar en detalles ni narrar el final, desde luego.
La clave es Precious, de 16 años de edad, tremendamente obesa y embarazada por segunda ocasión. Al igual que la primera vez, se ha embarazado de su padre. Precious es víctima de abuso sexual infantil que se ha prolongado hasta su adolescencia, pero es difícil detectarlo antes de que el hecho se nos presente cara a cara, porque la actitud de la joven es de leve rebeldía, desencanto y fantasía. Su mente escapa constantemente a mundos donde está a salvo, donde nadie quiere lastimarla y todos quieren amarla. Precious cree que el amor de la vida real se ha tergiversado, que existe para lastimar y tiene mala cara. El abuso al que ha sido expuesta es mucho más que sexual, es de todos tipos y en toda la extensión de la palabra, y es su madre la principal responsable.
La desesperanza no logra apoderarse de Precious. Pese a no conocer el verdadero amor ni encontrar un sentido para su vida, se enamora de su profesor y fantasea con ser una modelo famosa, amada por su madre. Siente alegría al imaginar las cosas a su manera. Sonríe, ríe un poco, luego ve al mundo con lástima cuando recuerda que nadie ve las cosas como ella. Es dueña de su mundo y eso le da fortaleza, pero aun así necesita justicia. Desde un punto de vista profundo, la película trata de la resiliencia del espíritu humano. Desde uno más burdo, del terrible daño social que se genera desde el lugar que debiera ser el más seguro del mundo: el hogar.
Se podría decir que Sapphire, autora de la novela “Push”, y el guionista Geoffrey Fletcher, fueron demasiado lejos con la historia. Es prácticamente poca la injusticia que
no sucede a Precious. Sin embargo, no está lejos de la realidad y es este atroz encuentro con una verdad incómoda lo que provoca tal impacto. Los problemas físicos, mentales, emocionales y psicológicos de Precious vienen de un descuido arraigado de su madre y mucho daño social y psicológico previo en la familia, en los padres, probablemente generado también en sus infancias, y así sucesivamente, en una cadena interminable en su original pero no imparable en el presente. Es sólo la consciencia social lo que puede compensar el maltrato que a su vez genera maltrato y poner fin a ese ciclo negativo.
No hay héroes institucionales en Precious. El gobierno pensiona a su madre y la trabajadora social se deja engañar por una peluca y muchas sonrisas, sin notar que al estar en la sala de esa casa, visita el infierno mismo. La trabajadora social que finalmente apoya a Precious, mujer fría y seria, interpretada con sorprendente sobriedad por Mariah Carey, parece resistirse a creer y aceptar lo que escucha cuando finalmente confronta la realidad. Es en los individuos donde hay heroísmo: el personaje de Carey, un enfermero amable interpretado por Lenny Kravitz, y sobre todo una maestra que toma el caso de Precious en sus propias manos cuando decide que no puede vivir tranquila ante semejante injusticia sin hacer algo al respecto. Es un diálogo de ella lo que más me gustó, cuando intenta convencer a Precious de que el amor no es lo que ella cree, que existe y está alrededor, y es para todos. La interpreta la hermosa Paula Patton, cuyo temple es admirable.
La actuación de Gabourey Sidibe en el protagónico es muy buena. Claramente su físico la hace excepcional y perfecta para el papel, pero son sus gestos que rayan en la desesperanza, en la alegría, en el olvido, en la lucha y en la búsqueda de esperanza, los que la hacen grande. Como su madre, Mo’Nique se roba la película. Son sus despliegues de iracunda locura los que más aterrorizan a la audiencia. Si bien su personaje está llevado al extremo, no deja de estar anclado a la realidad y la bravura con que esta actriz lo encarna merece un aplauso. Es a ese personaje al que hay que aleccionar, principalmente: a la madre, normalmente obligada a velar por el bienestar de los hijos, y en algunos casos como éste, la principal responsable de lo contrario.
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PP wrote at 5/31/2010 11:20:45 AM:
word of wisdom. se podría decir que todo, o casi todo, viene directamente de tu familia. para bien o para mal.y cabe mencionar que ese cuadro siempre fue impactante para mí tmb. q talento!