Review
Freaks
- Director
- Tod Browning
- Year
- 1932
- Rating

- Reviewed by
- Luis
Antonio Ayala Fuentes a.k.a. Laaf
- Review date
- Friday, January 28, 2011
Esta película de 1932 fue dirigida por Tod Browning, quien venía de una exitosa producción para estudios Universal con
Dracula (1931) para Hollywood, y que por decisiones y propuestas para la nueva producción, regresó a la Metro Goldwyn Mayer para que este filme finalmente viera la luz... aunque solo pudiera ser exhibida durante algunas semanas.
Desde su título causó revuelo, ya que poco después, "Freak" comenzó a popularizarse como adjetivo para referirse a cualquier anormalidad o malformación, o simplemente para denigrar o denotar alguna característica que no cuadrase con la sociedad contemporánea.
Antes de que comience la historia, hay un prólogo donde se redacta un manifiesto de la comunidad "Freaky", en que se especifica la unión y aceptación entre estas personas con capacidades diferentes, pero también se trata del pacto para compartir la felicidad de uno, así como las desgracias del otro...
El guion se basa en el libro "Spurs" de Todd Robbins, que retrata la vida dentro de un circo en que, aparte del espectáculo y de sus notorias peculiaridades, existe una cotidianeidad de personas con malformaciones que le dan el drama a esta historia.
Todo comienza cuando uno de los enanos del circo, Hans (Harry Earles, quien le propuso a Tod Browing producir la adaptación del cuento “Spurs”), comienza a notar y a caer en las garras de la alta y guapa trapecista, Cleopatra (Olga Baclanova) quien hace su acto junto con el musculoso Hércules (Henry Victor) Cuando nuestro enano alemán descubre que no puede hacer nada más que entregarse y rendirle su amor, empiezan los problemas.
De entrada, y como es lógico, sus compañeros le hacen notar que la relación lleva un sinsentido, que ella no forma parte del freaky-crew, que podría salir muy lastimado, y que si acaso lo utilizará y jugará con sus sentimientos para convertirlo en la burla del circo. Sin hacer caso, Hans obedece a su amor y propone matrimonio. Al mismo tiempo, la diva se enterara de que Hans tiene pendiente una herencia de mucho dinero, confabula con Hércules para obtenerlo, y mueven su primera ficha.
Aunque no todos están de acuerdo, en especial las antiguas parejas de Hans y Cleopatra, todo el elenco festeja la unión y desea suerte a la nueva pareja. En la celebración, los integrantes del freaky-crew cantan a Cleopatra para darle la bienvenida a ser parte de "ellos", brindis que la lleva al borde de la desesperación y la alienta a avergonzar e insultar a Hans y a correr a todos sus compañeros.
Las escenas finales contienen una maravillosa secuencia que lleva al clímax junto con algunas ideas que la película pretende transmitir. Creo que es en esta parte cuando se entiende y percibe el poder de esta comunidad y cómo es que su circulo social se desenvuelve, aún así, no puedo decir más al respecto, pero los invito a ver la película si no lo han hecho y a compartirme su punto de vista.
Como datos curiosos, todo actor que participó es real y no fue necesario el uso de maquillaje especial o efectos visuales extraordinarios, aunque para el personaje final, obviamente sí fue necesario el uso de un efecto visual. Otro dato interesante es que la pareja de enanos en realidad eran hermanos, dueños de una compañía teatral llamada "The Doll Family" quienes adoptaban enanos actores.
De entre la variedad de personajes, para mí destacan los llamados "Pinheads", personas con un mal desarrollo craneal, que hace muy notorio su problema en la parte superior de la cabeza. También están las hermanas siamesas, la persona que resulta ser mitad hombre mitad mujer, la clásica mujer barbuda y el particular “torso humano”; hay una escena donde vemos como este es capaz de hacerse su propio cigarro utilizando solo boca y nariz, y puede hasta prenderlo con cerillos.
De mal gusto y hasta ofensiva para muchos, la película llegó a ser censurada, vetada y criticada negativamente. Aun así, se volvió de culto, aunque con un público muy limitado. Incluso hoy en día se considera un proyecto arriesgado y experimental para su época.
En el DVD encontramos que contiene material extra como los clásicos comentarios del director, galerías de imágenes y un documental de alrededor de una hora, con detalles de todo el elenco, la realización, y demás datos curiosos sobre todo el equipo. Lo interesante es que se muestra el lado cotidiano más natural de sus complicaciones, así como la forma y estilo de vida que tuvieron que llevar los actores para atravesar dificultades, tropezones y duros golpes de la vida, por no mencionar alguno que otro arrastre.
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Review
You Will Meet a Tall Dark Stranger
- Director
- Woody Allen
- Year
- 2010
- Rating

- Reviewed by
- Gyn Yudico a.k.a. Gyn
- Review date
- Tuesday, January 25, 2011
Woody Allen es un director prolífico —en su haber existen más de cuarenta filmes— e inherentemente neoyorquino, pero desde
Vicky Cristina Barcelona (2008) ha buscado inspiración en escenarios europeos. Este es el caso de
Conocerás al hombre de tus sueños, una co-producción anglo-española, filme escrito y dirigido de manera inconfundible por Woody Allen con un acercamiento atípico en un aspecto: El neoyorquino se ha impregnado de un humor inglés logrando una simbiosis con su propio estilo. El resultado es satisfactorio.
Allen cuenta de manera divertida y sarcástica una serie de enredos amorosos y profesionales que sufre un grupo de personas relacionadas entre sí. Roy Channing (Josh Brolin) es un escritor fracasado enamorado de su vecina (Freida Pinto) y casado con Sally (Naomi Watts), quien está desesperada por tener un bebé y salir de la precaria situación económica que los aqueja. Sally trabaja en un museo y está enamorada de su jefe Greg (Antonio Banderas), un casanova. La septuagenaria madre de Sally (Gemma Jones) ha sufrido un abandono por parte de su esposo Alfie (Anthony Hopkins), quien busca sentirse joven de nuevo. Nada bueno puede salir de esto, y conociendo a Woody, el resultado es hilarante.
Detrás de todo este lío, destaca la excelente cinefotografía de Vilmos Zsigmond, que da a los ambientes un toque intimista y acogedor subyugando las contrastantes situaciones.
El esquema es distintivo de este cineasta, sin embargo en esta ocasión está impregnado de un sutil humor inglés y el ya conocido tono pesimista y sarcástico en las relaciones de pareja. La construcción de personajes es admirable y se nota en pantalla. Cada uno de los protagonistas logra exquisitez en su interpretación.
Una película entretenida y reflexiva, sin embargo intrascendental en la ya larga carrera de su escritor y director quien se ha convertido en una copia de sí mismo y no toma los riesgos que tan buenos frutos rindieron en filmes como
Manhattan (1979) o
Annie Hall (1977). Woody Allen se ha convertido en un cliché y sus películas no trascienden de ser un trabajo cabal más, un producto en serie, una manufactura segura.
Conocerás al hombre de tus sueños es una buena película, ya que Allen es un maestro que ha perfeccionado su arte, sin embargo desestimo la falta de frescura que supone el saber su oficio y cumplirlo al pie de la letra.
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Inventario de mi cuarto 9.5 - Fiera contenida
- Posted by
- Gon Curiel a.k.a. Groucho
- Article date
- Monday, January 24, 2011

Nadie es perfecto. Ella y yo mucho menos que eso, y juntos, menos aún. Pero lo intentamos, nadie puede negarlo. No hubo una sola persona en mi entorno que al ver nuestra problemática no me advirtiera lo poco que me convenía, y a ella probablemente le pasó lo mismo, pero nos arriesgamos. Desde el principio hubo conflicto, pero no nos detuvimos. Nos fuimos a vivir juntos, qué locura, pero cada sonrisa significaba el mundo entero, cada risa, carcajada que llevábamos hasta las lágrimas, se sentía como el paraíso y borraba los malos momentos, tantos y tan fuertes. Una vez todo estuvo a punto de acabar, por un error de ella que me llevó a la desesperación, pues a diferencia de sus reacciones, que eran de reconciliación, las mías eran siempre de violento rechazo y amenaza de abandono. Esa noche llegué decidido a terminar, ya era tarde, me había quedado hasta el final de una cena para procurar que se hubiera dormido cuando yo llegara. Entonces, al entrar, me tropecé con algo inesperado en el pasillo, un objeto alto en medio de todo, un banco, pude entrever en la oscuridad, con algo en su cima, este león tan pasivo, fiera contenida mostrando su mejor faz, que sostenía un letrero con una simple palabra: “Perdón”. Mi furia se convirtió en tristeza y alegría combinadas, y un llanto imparable me hizo ver que terminar no sería fácil, sino lo más difícil de mi vida, aunque fuera tan necesario para los dos.
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Review
Martian Child
- Director
- Menno Meyjes
- Year
- 2007
- Rating

- Reviewed by
- Gon Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Saturday, January 22, 2011
Sin ser una buena película,
Martian Child toca fibras sensibles que muchas veces nos tienen con un nudo en la garganta sin quererlo. Luchamos contra el sentimiento pero ahí está. ¿De qué forma consigue esto la cinta, si la trama es tan, pues sí, marciana? Es decir, ¿cómo es que nos podemos sentir identificados con un niño que se cree —y asegura que es— marciano y un autor de novelas de ciencia ficción que desea adoptarlo? Nada más lejos de nuestra realidad, podríamos pensar, y en efecto es así.
Sin embargo, en la interacción entre estos dos hombres, el pequeño tan misterioso, el grande tan necesitado, encontramos muchos elementos de nuestra propia vida: la soledad, la diferencia entre nosotros y los demás, la necesidad de ser comprendidos, complementados y correspondidos, y la urgencia de hallar a alguien con quien se pueda compaginar sin complicaciones.
De pronto podemos encontrar que nuestra vida tiene huecos gigantescos que no hemos llenado sino cubierto. De pronto nos damos cuenta de que esa necesidad tan grande de compaginar aún existe sin importar que tengamos a nuestro lado a alguien a quien amemos. Hallar a la persona correcta puede ser resultado de una búsqueda incansable o de una serie de adaptaciones de nuestro ser que nos permitan ajustarnos a lo que es el otro; e idealmente, ambos lo hacen para acercarse más mutuamente.
Martian Child nos habla de la posibilidad de no tener que transformarnos, de ser quienes somos sin necesidad de ajustarnos a lo que la sociedad o la familia nos pide. El caso del pequeño Dennis (Bobby Coleman) es muy claro, ha tenido tantos problemas en su corta vida que ha incurrido en declararse marciano y negarse así al afecto humano, apenas asomándose a veces ante los desesperados intentos de su padre adoptivo, pero tan necio en su supuesto origen que incluso hace dudar a este y a nosotros. El hombre en cuestión, David (John Cusack), es quien realmente se siente marciano sin decirlo, siempre diferente y aislado, continuamente incomprendido, al fin capaz de expresar sus diferencias con el mundo por medio de la ciencia ficción que escribe, convencido de que nadie es para él, sobre todo tras perder a su amada esposa, otro golpe de mala suerte.
La interacción entre David y Dennis llega a ser cansada. Son idas y vueltas entre que el niño trata de convencer al padre de su origen, el padre decide seguirle la corriente, los trabajadores sociales se oponen, el padre intenta convencer al niño de actuar como terrícola, el niño “finge serlo” y luego revienta, y todo de nuevo. Lo enriquecedor de tan cansadas secuencias es el desarrollo de David, interpretado por Cusack con desaliento y desesperación genuinos, de entre los cuales se asoma un amor que no tiene nada de marciano. Es su personaje, no el del niño, el que conmueve al transformarse tras tantos años de querer sentirse normal a pesar de dar la espalda al mundo.
El guion de Seth Bass y Jonathan Tolins, basado en la novela parcialmente autobiográfica de David Gerrold, es difícil de creer y a veces incómodo, además de, como dije, muy redundante, pero el corazón late sin parar en él y uno no se arrepiente de recorrer con estos dos personajes el viaje de la Tierra a Marte y de regreso.
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Inventario de mi cuarto 9.4 - Pikachu satanico
- Posted by
- Gon Curiel a.k.a. Groucho
- Article date
- Friday, January 21, 2011

Adoré este Pikachu que me regaló una novia en el año 2000. Esa Navidad, celebrada en mi casa, se me ocurrió mostrarlo a mi familia para recibir lo que era obvio: apreciación por el detalle de mi novia y buenos comentarios hacia el simpático peluche. Por el contrario, cuando dos tías —una hermana de mi mamá y una cuñada de ambas— vieron al muñeco, reaccionaron cual si el mismísimo Satanás estuviera en mis manos.
—¡Eso es del diablo! —exclamó una.
—¡Es satánico! —reiteró la otra.
Asombrado, observé a Pikachu con interrogación y me sentí enternecido por su carismática sonrisa. ¿Sería obra del diablo que yo me sintiera tan encariñado en tan poco tiempo con esta figura de felpa?
Objeté lo dicho por ellas. Expliqué que “Pokémon” era una serie japonesa hecha por Nintendo con franquicias de animación y videojuegos, y que Pikachu era la mascota principal y simpatiquísima del héroe de la misma. Ante esto, respondieron con gran simpleza que el diablo se había metido en mi relación a través de ese imprudente regalo de mi novia y solicitaron que hablara seriamente con ella. A continuación, retiré el supuestamente fatídico objeto de su vista.
Quién les metió esas ideas a la cabeza, nunca lo supe, pero Pikachu está postrado con especial orgullo en mi librero desde entonces.
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Inventario de mi cuarto 9.3 - Retrato que da balance
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- Gon Curiel a.k.a. Groucho
- Article date
- Thursday, January 20, 2011

El romance duró, en total, año y medio, es decir, toda una vida cuando se tiene 18 años. Hija de amigos de mis tíos, Marcela llegó a visitar a mis primos a sus 16 y los impactó con su belleza. De inmediato me reportaron lo mucho que había crecido y lo encantadora que era. Yo apenas la recordaba, pero aprovechando que vivíamos en la misma ciudad, decidí conocerla y aventajar a mis primos. Mi intención fue tan clara que lo conseguí: primero por chat, presentados por un primo, luego en persona, cita a ciegas excepto por algunas fotos, y finalmente en lo que se convirtió en una intensa relación que pintaba para acabar en tragedia. (Ver
Inventario de mi cuarto 2.55 - Cruz de navajas.)
Ella era conflictiva y yo también. Cualquier cosa la irritaba, a mí su actitud, y día a día vivíamos un círculo vicioso. Como suele suceder, las relaciones enardecidas son equivalentes en la problemática que en la pasión, por lo que la nuestra se volvió adictiva. Cuando al fin me decidí a terminar, encontré que no podía vivir sin ella. La busqué un mes después y recibí su desprecio, pero aún había una esperanza, no se negaba del todo a verme. Nos vimos y la pasión fluyó, pero no así la relación, pues ella no quería volver. Durante seis meses estuve detrás, a veces recibiendo desprecio, otras todo lo opuesto, hasta enloquecer por no saber nunca qué esperar. Cuando descubrí que al yo ser incondicional le daba el mando, dejé de serlo y revertí un poco los papeles. Ahora ella me buscaba con desesperación, pero a diferencia de cuando yo lo hacía, a mí sí me encontraba, y las cosas volvían a la normalidad. Era un laberinto sin salida y con mucha desolación.
En uno de los momentos en que decidí no sufrir más, corté contacto con ella y me dispuse a olvidarla. Fue ahí cuando una de sus amigas, Paulina, me buscó por Internet. Chateamos y estuvo preguntándome todo al respecto de mis sentimientos hacia Marcela. Al sospechar que lo que le dijera llegaría a oídos de la otra, reiteré que ya no me interesaba y cambié el tema. Nos caímos bien, todo era risas y diversión. Varias veces nos entrevistamos así, hasta que Paulina, encantada con nuestras conversaciones, confesó que fungía de espía para la otra, y que si me lo decía, era porque estaba harta de ver lo mal que aquella me trataba. Le dije entonces que asimismo yo consideraba que a ella la trataba fatal como amiga, y que los dos estaríamos mejor botando a Marcela.
Empezamos entonces un romance a sus espaldas. Nos vimos algunas veces sin que la otra lo supiera y era mágico. Para Paulina no sé qué habrá significado, pero para mí, todo era venganza. Ansiaba el momento de hacerla mi novia y que la otra lo supiera. No oculté mis intenciones a Paulina, pero le hacía creer que la quería. También me lo hacía creer a mí mismo.
Cuando Marcela se enteró, me calificó con los peores adjetivos y me dio a entender que la había perdido para siempre. De la angustia, le rogué perdón, pero me lo negó. Despechado, procedí con Paulina y le pedí que fuera mi novia. Anduvimos ocho meses, durante los cuales, mi placer más grande era enterarme de lo que Marcela decía y sentía al respecto. Finalmente, Paulina se fue de México por seis meses, tiempo durante el cual reflexioné y decidí cambiar mi actitud y quererla. El resto está narrado aquí:
Inventario de mi cuarto 2.3 - Garfield vuelve a casa.
Ya solo y triste, encontré que me había quedado como el perro de las dos tortas y me cerré al amor durante cinco años. Un día, hurgando entre mis cosas viejas, encontré este cuadro, conmemorativo del cumpleaños número 17 de Marcela, donde estamos elegantes cenando en un restaurante lujoso. Nos vemos alegres en ella, el momento realmente lo fue. Un estante de mi librero amenazaba con ceder y probé si el marco serviría para soportarlo. Fue perfecto. Desde entonces, este infame recordatorio de mis malas pasiones adolescentes ayuda a mantener el balance de mi librero, los libros puestos en él, y mi vida.
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Review
Splice
- Director
- Vincenzo Natali
- Year
- 2009
- Rating

- Reviewed by
- Gon Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Wednesday, January 19, 2011
De momento la consideré una absoluta porquería, pero al día siguiente me sucedió algo curioso: no podía dejar de pensar en ella. Y con “ella” no me refiero solo a la película, sino a su peculiar personaje central.
La trama extraordinaria nos habla de dos científicos, Clive (Adrien Brody) y Elsa (Sarah Polley), pareja profesional y sentimental, encargados de combinar los ADN de diferentes seres vivientes para explorar las posibilidades ilimitadas de sus características armonizadas. Sin embargo, debido al dilema ético-moral y a los riesgos consecuentes, la compañía farmacéutica que los patrocina limita la investigación a extracciones de proteínas útiles para el ser humano, lo que altera a los científicos, particularmente a Elsa, y los lleva a continuar el experimento en secreto.
Como resultado, nace una criatura que al principio parece una pequeña bestia pero con el tiempo se convierte en una especie de humano mutante, con características animales pero inteligencia distintiva. Llegar hasta ese momento de la trama es tedioso porque Clive y Elsa no tienen química, cosa intencional, me parece, pero llevada a límites incómodos, y porque su experimento carece de lógica también, al pasar desapercibido a pesar de ocurrir en un edificio ajeno y retacado de científicos.
Por otro lado, la naturaleza fría y obsesiva de Elsa lleva al experimento a un extremo perturbador. No existe descompostura entre la pareja, al contrario, la criatura los une, pero a la vez los hace llegar a los recovecos más oscuros de su ser. La cosa que naciera como monstruo empieza a desarrollarse hasta acabar convertida en lo que casi pareciera una mujer de buen ver, lo que también provoca cierta incomodidad en el público, pero no para mal.
Esta es de esas películas que si consigue ser tomada en serio desde el principio, ya no lo hará, pero a ratos logra atraparnos con sus incómodas escenas en que “la niña”, llamada Dren, se comporta como bestia, o en las que “su madre” Elsa lo hace también. El guion no teme llegar a exageraciones absurdas y risibles, que a la vez hacen de esta una experiencia, como dije al principio, memorable, pese a lo ridícula que puede llegar a ser.
El personaje de Dren es generado por computadora en un principio, pero cuando crece es interpretado por dos actrices, de niña Abigail Chu y de grande Delphine Chanéac. Esta hace un trabajo excelente. Asimismo, se debe reconocer la labor de Sarah Polley, que nunca parece nada menos que psicópata. Por su parte, Adrien Brody no hace mucho ni puede hacerlo en su papel del sumiso marido y “padre” que ve pasar frente a sus ojos la experiencia de vivir algo emocionante por primera vez en su vida, y la toma.
Para estándares de películas de “monstruos”, esta no es la gran cosa, de “experimentos” tampoco, y en general menos, pero me dejó perturbado, y eso le merece al menos un par de estrellas.
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Inventario de mi cuarto 9.2 - Blue Demon pierde la batalla
- Posted by
- Gon Curiel a.k.a. Groucho
- Article date
- Tuesday, January 18, 2011

La temática de la fiesta de cumpleaños de mi amigo era de luchadores. Todos debíamos ir disfrazados de luchador o de algo relacionado. Sus fiestas y las de su hermana mayor, una de las mejores amigas que he tenido en la vida, siempre fueron espectaculares, por lo que acudí sin falta. Mi disfraz: Blue Demon vestido de civil, es decir, como lo hacía en las películas donde investigaba, solo o junto a Santo, algún misterio, vestido de cuello de tortuga y saco, y como siempre, con su máscara bien puesta. Conseguí el cuello de tortuga azul claro y me puse un saco azul oscuro. Las tres cosas, camisa, saco y máscara, combinaban perfectamente. El mío sería el mejor disfraz, me convencí, y yo sería el mejor asistente.
La fiesta fue efectivamente espectacular. La decoración estaba llena de motivos de luchas con gran estilo y colorido. Había por doquiera figurillas de luchadores adornando igualmente. De disfraces había de todo, algunos muy buenos, otros muy originales, unos cuantos las dos cosas. El mío, en efecto, provocó excelentes reacciones. Era el único luchador “elegante”. Mi amiga y sus amigas, que también son mías, se fotografiaban conmigo. Me sentía el centro de atención y quizá lo era. Brindamos y tomamos sin parar. La hermana adolescente del anfitrión pasaba buenos ratos conmigo. Bailamos y bebimos. De pronto, a la mitad de la pista, a la vista de toda su familia y demás invitados, nos besamos.
Todo fue catástrofe. El festejado llegó de inmediato a apartarnos. En mi estado, ni siquiera ubiqué por qué se habría molestado, por lo que unas amigas tuvieron que hacerme ver que a nadie le cae en gracia que un tipo besuquee a su hermanita, sobre todo si esta es 10 años menor que él y él se cae de borracho. Decidí irme, pero en mi estado, manejar no era conveniente. Vaya, ni siquiera podía pedir un taxi. Oí decir a varios que no podían dejarme ir así. No supe más.
Amanecí a la mañana siguiente en un lugar desconocido. Una figurilla de luchador, la que aquí inventarío, tirada junto al sillón que hacía las veces de cama, me hizo recordar la fiesta de la noche anterior. La levanté y la guardé en mi bolsillo. Un fuerte dolor de cabeza me obligó a recordar mi excesiva actitud. No recordaba aún la controversia, de eso me fui acordando más tarde, incluso después de entrar a la cocina y servirme un plato de chilaquiles que había preparado la madre, quien me miraba incrédula. Recuperándome de la mortal resaca, a medio plato de chilaquiles, empecé a notar las caras también reprobatorias del celebrado, su hermana mayor, el padre y algunos jóvenes que habían trasnochado igualmente ahí. Terminé tan pronto como pude y me fui a gran velocidad. Blue Demon perdió esa batalla.
(A continuación algunas fotografías de la fiesta, en ninguna de las cuales aparecen las personas antes mencionadas.)
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Review
The Tourist
- Director
- Florian Henckel von Donnersmarck
- Year
- 2010
- Rating

- Reviewed by
- Gon Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Monday, January 17, 2011
El laureado director Florian Henckel von Donnersmarck (
La vida de los otros) incursionó en Hollywood con esta película co-escrita con otros grandes, Christopher McQuarrie (
The Usual Suspects (1995)), y Julian Fellowes (
Gosford Park (2001)), todos ellos premiados por sus guiones, dando como resultado todo lo opuesto: una película aburridísima cuyo principal problema es el guion. La idea no es poco ingeniosa, de hecho suena muy divertida: una misteriosa mujer, involucrada con un criminal buscado, recibe órdenes de este de escoger a algún hombre de características similares a él para hacer creer a la justicia, que la sigue, que es él a quien buscan y así despistarlos. El hombre elegido se enamora de ella y una peligrosa asociación emerge.
La ejecución es todo lo contrario a lo divertida que suena la idea. Angelina Jolie interpreta a Elise, la mujer en cuestión, inglesa que pareciera carecer de toda emoción existente en la naturaleza humana. Su manera de seducir al chivo expiatorio que elige, un profesor estadounidense llamado Frank (Johnny Depp), es más perturbadora que irresistible. Él tampoco muestra ninguna emoción, a pesar de supuestamente caer rendido a los pies de ella. Parece sedado, aburrido y desesperanzado, y no porque su pasado sea trágico, sino porque la situación actual no parece inspirarle entusiasmo.
Sin embargo, Elise y Frank empiezan a vivir aventuras al ser perseguidos tanto por la justicia como por la mafia. Los exponentes de ambas partes, por cierto, son caricaturas de los de la vida real: policías torpes y malos bromistas; mafiosos malvados, ruidosos e incapaces. Frank, con todo su desencanto, logra burlarlos y mete en problemas a Elise, quien quiere deshacerse de él y no lo logra. Inexplicablemente, él sigue necio tras ella a pesar de no solo saber que lo usó, sino descubrir que es la mujer más aburrida del mundo, sin importar que su físico sea el de Angelina Jolie.
En el proceso, se nos presentan las persecuciones más lentas del mundo, los chistes menos graciosos de la historia y el romance más carente de química de la pantalla de plata. Todos los elementos están en contra de las apariencias, pues la fotografía de John Seale es exquisita, con espectaculares vistas de Venecia. La música de James Newton Howard sufre al intentar embellecer lo que la historia no le permite. Timothy Dalton y Paul Bettany no logran que sus buenas actuaciones lleven a nada. Depp y Jolie parecen contar los minutos para que se acabe esta pesadilla.
Nosotros también, y cuando por fin sucede, al tiempo en que se revela un inesperado giro en la trama, no podemos sino sentirnos engañados, no porque el guion haya ocultado la realidad de sus personajes, sino porque entramos a ver una película que creíamos que ofrecería algo y no ofrece nada.
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Inventario de mi cuarto 12.1 - Cenar en la cama
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- Gon Curiel a.k.a. Groucho
- Article date
- Tuesday, January 11, 2011

Un día se me ocurrió cenar en la cama. Mi papá lo hacía, ¿por qué yo no? Nunca pensé que ser adulto fuera un requisito para ello. Después de todo, no era más que llevarse el alimento a la boca, pero en vez de sentado en una mesa, sentado en una cama, con la mitad del cuerpo bajo las sábanas. Así que me preparé mi cena, la puse en una charola, la subí a mi cuarto, prendí la televisión, me metí entre las sábanas, puse la charola sobre mis piernas y empecé a cenar.
Acto seguido, cual si tuviera un detector de niños que cenan en su cama, apareció mi mamá, mucho menos que contenta con lo que veían sus ojos, y me exigió que saliera de la cama inmediatamente y bajara a cenar a la cocina o al comedor “como Dios manda”. La Biblia debe estar cargada de indicaciones de conducta práctica impartidas por Dios a través de algún profeta. Repliqué entonces que mi papá lo hacía, a lo que ella respondió que él ya era grande. Me dije entonces, en algún lugar de mi mente, que mi momento llegaría, que ya sería mayor y cenaría en mi cama a mi pleno antojo y conveniencia cuando fuera justo.
Como preparando el terreno, empecé a soñar durante los años en el escenario ideal para tan añorado momento. Lo primero que requería era una buena y comodísima cama, lo segundo, alguna ideal película, armónica para el proceso gustativo, y lo tercero, una charola correcta, pues la que usé de niño, incluso durante los pocos segundos que me duró el gusto, resultó incómoda para mis piernas.
Cuando vi la charola que aquí inventarío, supe que en ella radicaba la solución. La adquirí de inmediato y la guardé durante años. Yo ya era grande, llegué a pensar, pero aún no vivía solo. Ser grande no es solo cosa de edad, comprendí, sino de paradigmas vencidos. Nunca sería grande mientras viviera bajo el techo de quien reprobó mi cena en cama tantos años atrás.
Así pues, llegó el día. Me mudé a mi nuevo departamento con total independencia de mis padres. Mi gigantesca cama que ya inventariaré es la más cómoda imaginable, las almohadas se acomodaron perfectamente a mis espaldas, la cena era tan simple como deliciosa —un sándwich y un vaso de leche—, el tiempo me sobraba y nada parecía poder interferir con tan esperado momento. La charola estaba con las patas plegadas sobre la cama, yo introducido del otro lado, el izquierdo de la cama, hasta acomodarme perfectamente. Entonces, levanté la charola y, no sin dificultad, abrí sus patas cuidadosamente para ponerla sobre mis piernas.
Al hacerlo, la pata derecha amenazó con plegarse, lo que me dio un sobresalto pues hubiera significado un desastre. Como reacción, detuve la charola con una mano, lo que provocó que el vaso de leche, que ya había empezado a deslizarse, se tambaleara. Para detenerlo, lo agarré con la mano izquierda, lo que aparentemente descompensó la charola y provocó que las patas de ese lado se plegaran y el sándwich cayera, con todo y plato, sin manos para detenerlo, hacia la orilla de la cama y, acto seguido, hacia el piso. Corajudo, lancé la charola hacia el lado derecho, con demasiada fuerza, lo que me agobió y, en mi reacción de voltear a verla, provocó que derramara un poco de leche sobre el edredón. Dejé el vaso, aún casi lleno, sobre el buró, y rápidamente, para limpiar la leche del edredón, brinqué de la cama y caí con un pie sobre el sándwich y el otro sobre el plato, que brincó y fue a dar a un metro de distancia, sin romperse, pero llenando el suelo de las muchas migajas que quedaban en él. Caminé hacia donde estaban los Kleenex, mis pasos de sándwich embarrándolo sobre la madera de forma poco menos que pulcra. Volví a la cama, sequé la leche del edredón y, al dar un paso atrás, me resbalé con el sándwich hacia el buró donde estaba el vaso de leche. Con el impacto provoqué que el vaso se tambaleara, pero con increíble pericia conseguí de nuevo detenerlo y evitar la catástrofe.
Ya con pie firme, aunque ensandwichado, y vaso de leche en la mano, consumí esta por si acaso y decidí nunca más intentar cenar en la cama. Quizá fue una especie de maldición de mi madre, o puede que yo no sea grande todavía, pero como sea, nadie lo podrá negar, fue un buen intento.
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Review
Avatar
- Director
- James Cameron
- Year
- 2009
- Rating

- Reviewed by
- Gyn Yudico a.k.a. Gyn
- Review date
- Monday, January 10, 2011
James Cameron es un visionario y lo demuestra con este filme que lleva la tecnología aplicada al cine por lo menos 5 años en el futuro, sin embargo eso no es suficiente, por lo que no se olvida de la piedra angular del cine: El guion.
Se podría alegar la falta de originalidad de la historia, sin embargo pienso diferente. Cuando Jorge Luis Borges tocó el tema de la originalidad, llegó a la conclusión de que el ser humano solo es capaz de contar dos tipos de historias: La historia tipo “La Odisea” y la historia tipo “El Nuevo Testamento”. ¿A qué se refiere? Hay historias que narran las peripecias de un hombre que intenta regresar y/o encontrar su casa (llámese familia, patria, estabilidad emocional o financiera, etc.) y hay las que narran las peripecias de un hombre que intenta salvar a otros, aun a costa de su propia vida. No está de más decir que existen filmes que exploran ambas vertientes. Partir de este argumento puede parecer desolador, sin embargo nos lleva a un cuestionamiento más importante: ¿Dónde está la originalidad en una historia?
Está en el enfoque que el guionista le da y en la forma en la cual se resuelven los conflictos. En el caso de
Avatar, ambos paradigmas se cumplen. Por una parte, la creación del mundo en el que se desarrolla la historia es sorprendente y a la vez plausible (James Cameron recurrió a botánicos, lingüistas, biólogos, etc.), y por la otra, la resolución de los conflictos es creativa e inteligente. Eso, aunado al impresionante despliegue visual, hace de esta una película memorable y trascendente en la historia del cine.
Los siguientes párrafos contienen algunos spoilers.
2154, el futuro. El hombre ha alcanzado las estrellas y con esto ha comenzado a colonizar y por lo tanto a explotar los recursos naturales en lejanos planetas, uno de ellos, Pandora, habitado por seres mucho más altos y fuertes que los humanos, los Na’vi. Estos rinden tributo a la naturaleza y llevan una vida unida al planeta, incluso a niveles celulares, ya que poseen la capacidad de conectarse y comunicarse con animales y plantas, a través de un apéndice ubicado en la nuca.
Por otro lado, Jake Sully, un humano parapléjico (interpretado por Sam Worthington), por azares del destino termina manejando un avatar: Un Na’vi creado genéticamente con la misión de convencer a los nativos de mudarse de su hogar, un enorme árbol que descansa sobre el mayor yacimiento de unobtainium, el mineral más preciado del planeta entero.
Debido a su inexperiencia con el planeta, Jake Sully, en forma de avatar, termina perdido y conoce a una Na’vi, Neytiri (Zoe Saldaña), quien lo introduce a la tribu y lo ayuda a ganar su confianza, viviendo con ellos y aprendiendo de ellos. Mientras tanto, cuando el avatar duerme, Sully vive y duerme en la base humana comandado por la Dra. Grace Augustine (Sigourney Weaver), quien busca la manera de mediar el conflicto, a diferencia del coronel Miles Quaritch (Stephen Lang), quien desearía volar de una vez por todas el árbol-casa y olvidar la diplomacia.
Poco a poco, nuestro protagonista comienza a convertirse más en Na’vi, aprende su lenguaje y sus costumbres y comparte la devoción al planeta. Además, lentamente se enamora de Neytiri y se une a ella. Entonces, Jake Sully vive su conflicto más grande: cumplir sus órdenes o ser fiel a la tribu, conflicto que se acentúa cuando le dan un ultimatum para desalojar a los Na’vi y evitar la masacre. Sully accede y, tras dialogar infructuosamente, es acusado por Neytiri y la tribu de traicionarlos.
Derrotado, toma una medida desesperada: domar a Toruk Makto, gigantesca bestia alada, mítica entre los Na’vi, con lo cual los convence de confiar en él y llamar a otras tribus a unirse a la dispareja lucha contra los humanos, que cuentan con toda la tecnología bélica para acabar con los Na’vi.
El resultado es obvio: los humanos masacran a los Na’vi y todo parece perdido…
El desenlace se puede llegar a atisbar, sin embargo cumple su cometido enunciado arriba, es fresco y sorpresivo sin ser un Deus Ex Machina.
Por todo esto,
Avatar es un filme memorable que logró cautivar la imaginación de millones de personas en el mundo, en una parte por el festín visual que cuida hasta el más mínimo detalle, desde la captura de actuación de los Na’vi, pasando por los vehículos de guerra y hasta la creación de un mundo vasto e increíble, donde campos gravitatorios crean montañas flotantes, árboles titánicos y seres de llamativos colores, y por otra parte por la importancia del subtexto que tal vez incluso trasciende el nivel de entretenimiento.
El cine que logra eso es el cine que vale la pena ver y hacer. El cine que cambia y genera nuevos paradigmas en los espectadores. El cine que es perpetuo.
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Review
Black Swan
- Director
- Darren Aronofsky
- Year
- 2010
- Rating

- Reviewed by
- Rogelio Méndez a.k.a. RogelioMe
- Review date
- Sunday, January 09, 2011
Nina Sayer (Natalie Portman) es una joven bailarina de ballet que asiste a una prestigiosa academia de Nueva York, donde Thomas Leroy (Vincent Cassel) es el director. Cuando Leroy planea hacer una adaptación del famoso ballet “El lago de los cisnes” de Chaikovski, decide reemplazar a la bailarina principal Beth MacIntyre (Winona Ryder) por Nina, a quien otorga el papel estelar del Cisne Blanco. No obstante, Nina también debe interpretar al Cisne Negro, pero parece que la más indicada para esta tarea es Lily (Mila Kunis), una bailarina veterana que viaja desde San Francisco.
A lo largo de la historia, Nina —quien a los 28 años vive con su autoritaria madre (Barbara Hershey) en un pequeño apartamento de la Gran Manzana— encuentra en Lily a una poderosa rival pero también a una extraña amiga. Esta curiosa relación de amor/odio entre ambas termina, poco a poco, por sacar el lado más oscuro de Nina.
Así, esta cinta nos muestra un mundo en el que la realidad y la ilusión comparten el mismo plano. Los conflictos psicológicos de los personajes (brillantemente construidos y cada uno muy diferente del otro, debo decir) resultan el hilo conductor que mantiene al espectador despierto y atento durante dos horas que transcurren muy rápidamente.
La calidad de las actuaciones es otro punto a favor de esta película. Como gran admirador del trabajo de Natalie Portman que soy, puedo decir con toda sinceridad que aquí vemos la mejor interpretación que nos ha brindado en toda su trayectoria cinematográfica, no solamente por lo bien que se acopla a un personaje tan tímido y conservador como Nina Sayers (totalmente opuesto al de Alice/Jane en
Closer (2004) de Mike Nichols), sino también por el hecho de que haya asistido por varios meses a clases de ballet con la finalidad de desempeñar el papel como debe ser. Fuerte candidata a llevarse el Globo de Oro como mejor actriz (y también el Óscar), Portman nos deleita con su naturalidad y su sencillez actoral que impresiona en un par de escenas.
Kunis y Cassel, acostumbrados a otros tipos de actuaciones, no tienen nada que desear y la dupla que forman se complementa muy bien pues cada uno aporta su propio estilo a un film que necesita precisamente eso.
El guion de Mark Herman, Andres Heinz y John J. McLaughlin, por su parte, destaca por su complejidad y, a pesar de que falla por momentos y ciertas situaciones resultan predecibles, nos permite presenciar y vivir en ese mundo artístico que para muchos es desconocido, sin que tengamos la sensación de perdernos o de no comprender lo que está sucediendo.
Lo mejor: las actuaciones y la dirección. Lo peor: Creo que nada, pero si presento alguna queja es que, por momentos, se vuelve predecible.
En resumidas cuentas,
Black Swan es un film perturbadoramente maravilloso que muchos pueden amar u odiar pero que, sin duda, cada quién analizará y percibirá de una manera diferente. Todos deben verlo, pues no dejará indiferente a espectador alguno y quedará en el recuerdo como una de las mejores obras del fantástico Darren Aronofsky.
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Inventario de mi cuarto 9.1 - Llaves y cartera
- Posted by
- Gon Curiel a.k.a. Groucho
- Article date
- Wednesday, January 05, 2011

Mi primo Pedro, al que mencioné en
Inventario de mi cuarto 1.1 - Pajarillo enigmatico, tiene razón al decir que ya es hora de que yo salga del clóset. Es decir, que deje de inventariar solo lo que hay en el clóset de mi cuarto y empiece con otras áreas. No es mala idea, porque al ser el clóset el segundo rubro del inventario, y haber tantas cosas en él, estoy estancado inventariando su contenido y hay otras cosas que esperan ansiosas el momento de que las exponga en el blog.
Es así que me brinco, sin más, al librero grande, del que ya empecé a tomar algunas cosas para llevármelas al departamento en que vivo ahora. Ya volveré al clóset y a otras áreas del cuarto, a fin de cuentas lo estoy despedazando y todo quedará ordenado en el
Inventario de mi cuarto: Indice.
No recuerdo el origen de esta charola de vidrio de Coca-Cola, en algún momento llegó a mi casa, seguramente un regalo promocional, y me la apropié sin duda pues me encantó. Desde que la vi, soñé con una cosa exclusivamente: ponerla en la entrada de mi departamento, algún día, y aventar ahí mis llaves y mi cartera al llegar a casa. Mientras eso sucedía, puse la charola en la repisa más baja del librero y le di exactamente esa función, aunque no fuera lo mismo por no estar a la entrada de la casa. Sin embargo, durante años (¿qué serán?, unos 10, tal vez) recibió mi cartera y mis llaves cada vez que llegué, todos los días.
Hoy, la charola al fin ha cambiado de lugar. Al fin ha llegado a su destino y cumple con su soñada función: reposa en una mesa a la entrada de mi departamento y recibe las llaves y la cartera cuando llego, como se ve en la foto. No es gran cosa, pero significa mucho para mí pues me acompañó durante años y llegó conmigo a mi nuevo hogar. La pregunta es si llegará al siguiente.
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Inventario de mi cuarto 2.80 - Superman va a Misa
- Posted by
- Gon Curiel a.k.a. Groucho
- Article date
- Tuesday, January 04, 2011

Esta capa la dieron en una boda, uno de esos disfraces repentinos que reparten los animadores para convertirnos a todos, de pronto, en luchadores, animalejos, vaqueros o alegres asistentes a un carnaval brasileño. Jamás conservo esos artículos, con algunas notables excepciones. La capa de Supermán, por ejemplo.
Al verla, recordé de inmediato mi infancia. Fanático del hombre de acero, tuve, como muchos niños, mi disfraz de Supermán. Consistía de una pieza de tela, si mal no recuerdo, que cubría el cuerpo de pies a cuello con estampados que emulaban las botas, las mallas y el famoso short rojo encima de ellas, así como el cinturón dorado y el escudo memorable. La capa era una pieza aparte, roja y majestuosa, parecida a la que inventarío. El disfraz venía acompañado de una molesta máscara de plástico con una liga poco aguantadora, que muy pronto pasaba a segundo plano pues, a fin de cuentas, Supermán no usaba máscara alguna.
El capítulo que recordé fue un domingo en que mi mamá me llevó a Misa. Disfrazado de Supermán y perezoso de cambiarme, le pedí que me dejara ir así y accedió. Nunca antes se le vio a Supermán usar zapatos encima de las botas, pero eran necesarios para pisar la calle, cosa que él casi nunca hacía, de tanto volar. Al llegar a la iglesia, las miradas de inmediato se fijaron en mí. Algunos reían, otros cuchicheaban, nadie me tomaba en serio. Mi mirada penetrante se vio tentada a disparar un rayo de calor que los calcinara a todos, pero Supermán hubiera sido incapaz de hacerle daño a nadie.
La burla se prolongó durante la ceremonia, que lejos de ser memorable por la asistencia de tan famoso superhéroe, lo fue por las burlas hacia este. Qué ganas de encontrar una cabina telefónica. Qué pocas ganas de volverme a disfrazar.
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Review
Pink Floyd The Wall
- Director
- Alan Parker
- Year
- 1982
- Rating

- Reviewed by
- Armando Castil Rosell a.k.a. Manye
- Review date
- Saturday, January 01, 2011
Este 19 de diciembre tuve el placer de asistir al segundo de los tres conciertos que ofreció el mítico fundador de Pink Floyd, el inglés Roger Waters, de su gira mundial “The Wall Live” en la Ciudad de México, donde dejó su calidad y mensaje a todos los que pudimos asistir. Esto me llevó de manera obligada a volver a ver la película
Pink Floyd The Wall (1982), basada en el álbum de Pink Floyd “The Wall” (1979), dirigida por el gran Alan Parker y con un guion del propio Waters. La película nos muestra la vida de un rockero mentalmente decadente que ya no puede soportar las presiones sociales y sobre todo no puede resolver su atribulado pasado lleno de decepciones, soledad y golpes de autoridad, lo que lleva a su inflado ego a desmoronarse en un cuarto de hotel que ocupaba en una de sus giras.
La película, de diálogos escasos, tiene como hilo conductor las canciones del álbum “The Wall”. Inicia mostrándonos a Pink (Bob Geldof) en su cuarto de hotel, abatido en un sillón y probablemente drogado. Pink empieza a alucinar de su pasado y las alucinaciones lo llevan a recorrer su vida, afectada principalmente por la ausencia de su padre que muere en la segunda guerra mundial peleando para Inglaterra. La ausencia de esa figura paterna, el reclamo al imperio británico, la sobreprotección de su madre, el abuso de autoridad en su escuela y la infidelidad de su esposa son las causas de que la vida de Pink se esté hundiendo y él construya esta pared virtual para aislarse del mundo.
La película no podría contarse sin las animaciones verdaderamente magistrales de Gerald Scarfe, que ilustran perfectamente la constante tristeza que busca expresar la historia además de que le dan otra dimensión al filme y embonan de manera genial con la música, no por nada la animación de las flores en la canción “Empty Spaces” o "What Shall We Do Now?" (así le llaman a la versión extendida de la canción en la película) es de las más emblemáticas, y al pensar en
Pink Floyd The Wall, es la primer imagen que se me viene a la mente. Las animaciones de los martillos que dominan al mundo, el bombardeo sobre Inglaterra y toda la secuencia de “El Juicio” (“The Trial”) son animaciones de una riqueza simbólica destacable logrando expresar lo caótico y desahuciado que se tornaba el sentido de la vida de Pink.
Después de ser llevado casi inconsciente y lleno de gusanos a cantar a un concierto, Pink se convierte en todo lo que él odia y se visualiza enfundado en traje militar dando un discurso fascista que nos muestra la paradoja de cómo te puedes sentir tan mal a pesar de estar haciendo lo que más te gusta, ya nada lo hace feliz por lo que sentado al lado de un retrete con extraños restos espera su “juicio”. Acusado de mostrar sus sentimientos, es sentenciado a afrontar la realidad tal cual es y convivir con sus pares, lo cual hace explotar el muro, dejando quizá un mensaje esperanzador al final aunque este lo puede interpretar cada espectador como mejor le parezca.
DE SALIDA…
¿Qué hace a esta película inolvidable? Aparte de que se basa en uno de los discos más vendidos en la historia de la música (Lugar 46 según
forodvd.com), pienso que la inexplicable pero acertadísima elección de Bob Geldof para el papel de Pink redondea este filme que todos los fans de Pink Floyd hemos hecho de culto y de protesta. Llevados por el hartazgo de ser manipulados, la película finalmente es un mensaje de paz que sigue vigente de generación en generación.
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Groucho wrote at 1/31/2011 9:43:36 AM:
Gracias por tu crítica, amigo. En general es una película impactante, pero el final en particular me dejó marcado y eso que la vi hace más de diez años. Increíble que haya sido hecha en esos tiempos. Escribe más. Un abrazo.