Review
Invictus
- Director
- Clint Eastwood
- Year
- 2009
- Rating

- Reviewed by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Thursday, February 18, 2010
Su genial colaborador de varias películas, Morgan Freeman, es perfecto en el papel de Nelson Mandela, el admirado rebelde de Sudáfrica que tras décadas de lucha consiguió llegar a la presidencia y vencer el régimen del apartheid que durante tantos años azotó en ese país a quienes fueran de raza negra. En vez de retratar su historia por medio de pretenciosas o sesgadas situaciones políticas, Anthony Peckham se ha basado en un libro de John Carlin para retratar la belleza de la obra de Mandela por medio de un episodio en particular: el campeonato mundial de rugby de 1995.
Mandela acababa de ingresar a la presidencia del país cuando decidió que apoyar al equipo nacional de rugby sería un eficaz movimiento político y pacifista. El equipo estaba caracterizado por los colores del apartheid e históricamente había sido símbolo de su tremendo racismo y marginación. Mandela entendió la importancia de no quitar a los Boer sus símbolos más importantes, y decidió convertir al equipo de rugby en algo con quienes todos pudieran identificarse, no borrando su simbolismo actual, sino convirtiendo su esencia en algo que, por primera vez, favoreciera a todos.
El otro tema para ilustrar la lucha, la perseverancia y la resiliencia de Mandela es un poema, “Invictus” de William Ernest Henley. Descubrir que él amaba este poema fue la más agradable sorpresa que me trajo la película, porque yo lo había conocido casualmente, por recomendación de un amigo, hace varios años, y se había convertido en algo muy inspirador para mí. Cito:
Out of the night that covers me,
Black as the Pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul.
In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed.
Beyond this place of wrath and tears
Looms but the Horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds, and shall find, me unafraid.
It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll.
I am the master of my fate:
I am the captain of my soul.
Además de dar su nombre a la película, el poema funge como motor para sus dos personajes centrales: Mandela, en el pasado, durante sus años de cautiverio, y François Pienaar (Matt Damon), capitán del equipo de rugby, a quien Mandela pretende y consigue inspirar. La historia combina deporte, política, supervivencia, hermandad, renovación, optimismo y victoria. El resultado es una gran película de deporte, y sin embargo su enfoque central no es ése. Tampoco lo es la política. Es, más bien, el espíritu.
Como suele suceder con las cintas de Clint, a veces el argumento se debilita. Ocasionalmente sentí que faltaba intensidad al relato para mantenernos en mayor suspenso. No perdono, por ejemplo, el episodio en que una falsa alarma de terrorismo nos roba atención durante minutos. Otro error es una escena en que Mandela empieza a saludar a los integrantes del equipo por sus nombres, y a la mitad parece olvidarlos y continúa saludando impersonalmente. Son pequeñeces, pero cuentan mucho cuando algo parecía intachable.
De cualquier forma, es injusto criticar una obra tan bienintencionada y exitosamente lograda como ésta. Un gran bravo, como siempre, a Clint Eastwood, por seguirnos alegrando los años con sus filmes que dejan tan buen sabor de boca.
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Up in the Air
- Director
- Ivan Reitman
- Year
- 2009
- Rating

- Reviewed by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Wednesday, February 17, 2010
En ese sentido, es exitosa. Nunca compramos que Ryan Bingham (George Clooney) sea digno de admiración, aunque sea simpático, inteligente, práctico, audaz y filosófico. Pero si alguien puede mejorar, deberíamos encontrar el camino al mejoramiento a su alrededor y desear que lo siga. Debería haber obstáculos para llegar a una meta que nos queda clara. Aquí, no existe esa meta. El mundo alrededor de Ryan es más desagradable que el suyo, más gris, más triste, con gente más fea y menos glamorosa y con menos rumbo que él. Los que tienen algún rumbo, por lo visto, son los que deciden enamorarse, e incluso ellos no parecen felices. Está bien, aclaro, que no todo sea color de rosa de un lado y gris del otro, pero es desesperanzador que todo tienda a lo gris, y que las opciones sean muy gris y medio gris. Si el muy gris es casi igual al medio gris, pero da más espacio para un poco de sarcasmo, ironía y superioridad, prefiero que Ryan se quede donde está.
Juno (2007), que es la anterior película de Jason Reitman, me daba una sensación parecida, sólo disfrazada por colores y música, pero triste, muy triste, de fondo. Ni el inicio ni el medio ni el final me parecieron esperanzadores, y de hecho la resolución me dejó con una sensación perturbadora y angustiante. Ahora veo que es una tendencia de Reitman. Tal vez se jacta de ser un realista, pero ir al cine a no encontrar siquiera una catarsis, no me sirve de mucho.
La historia de Ryan tiene dos catalizadores, dos mujeres, no en el sentido del clásico triángulo amoroso, sino simplemente factores que se cruzan en su camino y lo hacen reflexionar. Una es su alma gemela, una viajera frecuente interpretada por Vera Farmiga, que vive con la misma insensibilidad y frivolidad que él al respecto de quienes la rodean, y está dispuesta a sostener una relación inconsecuente con él. La otra es una compañera de trabajo, una mujer joven y dinámica, interpretada por Anna Kendrick, que pretende revolucionar la empresa en que Ryan trabaja y reducir los costos de viaje en un 100%, lo que implicaría la obligación de Ryan de al fin estacionarse en un lugar. Para impedirlo, la lleva a conocer su trabajo en el camino, y descubre en ella una ventana a la sensibilidad humana que nos lleva a amar, y a querer amar, a otras personas.
Casi al final de la historia, cuando Ryan ha evolucionado un tanto, la historia nos jala el tapete como para ilustrar que los finales felices no siempre funcionan, o quizá que este guión (o la novela de Walter Kim en que se inspira) es tan inteligente que evade los clichés hasta el último momento y le duela a quien le duela. No me gustó. No es que quiera lo contrario, pero ese extremo me pareció fatídico. El cambio no implica absoluta felicidad o absoluta tragedia. ¿Por qué castigar al personaje de Ryan? Tal vez no entendí el punto, pero como yo lo vi, la historia me pareció irrelevante.
De cualquier forma, es una propuesta interesante, y a pesar de su tendencia lúgubre, y la actuación de George Clooney que nos sabemos de memoria, la película entretiene.
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Groucho wrote at 2/18/2010 2:59:46 PM:
Pepe, compártenos lo que me contaste por mail sobre la novela. Está interesantísimo.
PP wrote at 2/20/2010 3:05:59 AM:
Sure!Leí que en la novela se revela eventualmente que el personaje principal tiene cáncer, un tema que Jason Reitman decidió omitir de la película. En lo personal me parece que le da una textura muy interesante a la historia y hace más entendibles las acciones del protagonista. Ya está en cada quien...
Groucho wrote at 2/22/2010 11:33:08 AM:
Súper interesante. Me vino a la mente la escena en que una asistente de vuelo le pregunta "Do you want the can, sir?" y él entiende "Do you want the cancer?", lo cual probablemente vino del libro. Qué riqueza y profundidad le hubiera dado al guión esa carrera contra el tiempo. Incomprensible, en mi opinión, que lo hayan quitado.
PP wrote at 2/26/2010 5:19:14 PM:
Qué bueno que menciones esa broma, porque olvidé mencionarla.No viene del libro, y Reitman dice fue su "homenaje" al subplot del libro que decidieron omitir de la película.
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La Oveja Negra
- Director
- Ismael Rodríguez
- Year
- 1949
- Rating

- Reviewed by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Wednesday, February 17, 2010
Ahora que tengo una perspectiva más amplia, aunque nunca tan amplia como quisiera, me encuentro con la realidad de que ese cine que tanto he ignorado tiene una calidad incalculable, comparable con la del cine de cualquier país y de cualquier época. Un buen amigo me insistió mucho que viera un díptico de películas de Pedro Infante, La Oveja Negra y No Desearás la Mujer de tu Hijo, y hacerle caso —con gran tardanza, lo admito— fue la mejor decisión que pude haber tomado al respecto de este cine. La puerta que se me abrió es inmensa, y ahora estoy ávido de continuar el descubrimiento de tanta riqueza.
La Oveja Negra no es una obra maestra, pero su tema es tan crudo y tan real, y tratado con tal sensibilidad, que es imposible no sentirse afectado por ella. El tema central es el patriarcado machista que ha caracterizado gran parte de nuestra historia, representado aquí por la historia de Cruz Treviño Martínez de la Garza (Fernando Soler), que es adicto al juego, arriesga constantemente el bienestar de su familia, va a dormir a casa sólo cuando se le da la gana, tiene mujeres e hijos por doquier, y sin embargo es respetado e idolatrado por su esposa Bibiana (Dalie Íñiguez) y su hijo Silvano (Pedro Infante).
Silvano empieza a hartarse del estilo de su vida de su padre y de los grandes sufrimientos que provoca a su madre. Bibiana insiste que Cruz sabe por qué hace las cosas, y que el deber de ellos es respetarlo y ayudarlo, pero Silvano empieza a dudar que las cosas debieran funcionar así. No obstante, cada vez que surge la oportunidad de oponerse a su padre o enmendar algún error de éste, se ve imposibilitado a faltarle al respeto o siquiera contradecirlo. Llegar ahí será el gran reto de Silvano, y lo que pudiera cambiar su vida.
Pero ésta no es una película de Hollywood. Si lo fuera, Silvano saldría avante, conquistaría su propia identidad, y quizá hasta haría cambiar a su padre, para alegría de su madre. Sin entrar en detalles, baste decir que la catarsis dramática de esta obra de Ismael Rodríguez no se basa en la resolución positiva de los conflictos, sino en el crecimiento de los personajes a pesar de ellos, y del retrato que se hace de tan fundada realidad. De hecho, lo que desde ojos externos puede verse atroz, parece natural y hasta cómico desde un punto de vista interno, lo que hace que escenas perturbadoras puedan tratarse con comedia y ligereza. La actuación de Fernando Soler es extraordinaria en ese sentido: su Cruz Treviño Martínez de la Garza es un verdadero patán, pero dadas su realidad, sus costumbres y su historia, no es un personaje desagradable, sino, de hecho, uno con el que es fácil empatizar.
Por lo demás, la película está llena de folclor mexicano: canciones, caballos, escenas de bar, cortejos a la antigua, y demás momentos ampliamente deleitables. Aunque Fernando Soler es la verdadera estrella, Pedro Infante hace lo propio, con entereza admirable, Andrés Soler da excelente soporte como el compadre de Cruz, y lo mismo hace Amelia Wilhelmy como la nana Agustina, única capaz de controlar medianamente a Cruz. La música de Raúl Lavista también parece burlarse de la ironía de retratar con comedia tanta crudeza. La segunda parte es No Desearás la Mujer de tu Hijo.
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Dark Victory
- Director
- Edmund Goulding
- Year
- 1939
- Rating

- Reviewed by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Friday, February 05, 2010
El personaje que interpreta es Judith Traherne, quien, como dije, vive en la frivolidad de la alta sociedad. Judith es enérgica y no quiere perder ni un segundo sin divertirse en compañía de sus amigos o cabalgando, actividad que un día culmina en un accidente que preocupa a quienes la rodean. De un médico a otro, Judith no hace más que reírse de lo sucedido, y descartar toda preocupación, hasta que se enfrenta con la innegable realidad de un tumor cerebral que gradualmente opaca su visión y su vida. Judith huye de esta noticia y trata de deshacerla comportándose como si no pasara nada, pero estas cosas no funcionan así.
De ahí en adelante, ella vive una evolución interesante. Su mal no parece ser terminal, por lo que un médico famoso, Frederick Steele (George Brent), se ofrece a operarla, y consigue éxito moderado. Esta renovación da a Judith una nueva perspectiva y muchas ganas de amar, pero otra mala noticia está en puerta, y su manera de lidiar con ella la lleva a límites hasta entonces inexplorados.
Tendría que narrar cada giro de la historia para analizar al personaje, pero baste decir que la historia hace todo para provocar al espectador preocupación y tristeza, y dudo que lo lograría, si no fuera porque Bette es Bette, y cada vez que aparece se apodera de la escena entera, adopta un gesto de despreocupación o indiferencia, y oculta en sus ojos toda la angustia que nadie puede evadir en un caso así. Todos desvanecen ante ella, pero así debe de ser, y es un mérito de Brent, Geraldine Fitzgerald (como la amiga y secretaria de Judith) Humphrey Bogart y Ronald Reagan, entre otros.
Bogart es digno de mencionarse más a fondo. Su papel es en verdad ingrato para su talento y además parece fuera de lugar. Funge como catalizador de uno de los cambios de Judith y en ese sentido no está por completo desperdiciado, pero dado el poco espacio que obtiene, resulta poco convincente, a pesar de una excelente actuación. Tal vez estoy sesgado porque conozco a la perfección a Bogart y sé que después se convirtió en uno de los actores más infalibles de la historia del cine, pero así me pareció.
Otra aparición interesante, también por lo que sabemos de él a posteriori, es la de Ronald Reagan, que hace de un amigo de Judith que pasa el 90% del tiempo embriagado, lo que lo hace simpático, pero no mucho más.
Tras ver esta película, he oído en varias ocasiones referencias a ella en series de televisión y películas, y todas mencionan a Bette. Francamente, no hay mucho más qué recordar de este filme.
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El Estudiante
- Director
- Roberto Girault
- Year
- 2009
- Rating

- Reviewed by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Friday, February 05, 2010
El protagonista de esta historia escrita por el director Roberto Girault, de la historia original de Gastón Pavlovich, es Chano, un hombre mayor que, tras el retiro, decide estudiar Letras en Guanajuato y con ello satisfacer una añeja cosquilla. Al entrar, recibe, como era de esperarse, el rechazo de sus lozanos compañeros, pero su actitud es buena y al poco tiempo consigue amistarse con ellos y compartir típicos momentos universitarios como el juego de dominó entre clases.
Ahora que me puse a revisitar las historias de los muchachos, me di cuenta más que antes de que son clichés con patas, pero su interacción con Chano sirve más para ilustrar valores que para entretener por medio de su desarrollo como personajes. Chano es como esos personajes de textos antiguos que iban por la vida diciendo y haciendo cosas que cambiaban las vidas de aquéllos a su alrededor, lo que en sí iba formando parábolas para el lector. La aventura de Chano en la universidad no es más que una gran parábola llena de otras más pequeñas, que ilustran valores positivos de la vida y retratan situaciones con las que es fácil identificarse, cuyo significado a veces conlleva más de lo que nos imaginamos al vivirlas.
Chano va por ahí haciéndola de cupido, narrando cómo eran las cosas en sus tiempos (lo que hace ver a algunos de sus amigos lo frívola que supuestamente se ha vuelto la vida en algunos sentidos), aleccionando a algunos malhechores y en general inspirando a sus compañeros a vivir un poco más a la antigua, con más amor y menos prisa, con entusiasmo y alegría, saboreando cada momento y haciéndolo valer.
Que las lecciones aprendidas funcionen como por arte de magia y que todo sea miel sobre hojuelas al final es, por supuesto, una fantasía que ya quisiéramos los que no vivimos en una película, pero eso no invalida el impacto de una cinta que pretende hacer pasar un buen rato y dejar algo en el proceso.
Las locaciones en Guanajuato son un aspecto valioso, tal vez porque exalta lo clásico e inmortal y a veces poco apreciado. También hay una símil con “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha” que, entre otras cosas, de tan potente, me inspiró a finalmente leer tan famoso libro (para mi sorpresa, me pareció accesible y divertido por demás, aparte de excelente, sobra decir). La música de Juan Manuel Langarica también toca fibras sensibles.
Las actuaciones de los jóvenes (Cristina Obregón, Pablo Cruz Guerrero, Siouzana Melikian, Jorge Luis Moreno y Cuauhtémoc Duque) rayan en lo tedioso al principio, pero conquistan muy pronto. Norma Lazareno, como la esposa de Chano, hace lo que debe de hacer. Pero es Jorge Lavat, enternecedor y apasionante en el papel de Chano, el que deja una huella imborrable.
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31 minutos, la pelicula
- Director
- Alvaro Díaz
- Pedro Peirano
- Year
- 2008
- Rating

- Reviewed by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Friday, February 05, 2010
Tras disfrutar enormemente de las temporadas televisivas, acudí con emoción a ver la película que, si entiendo bien, conlleva el cierre de la serie (lo que, en mi opinión, debería ser imitado por muchas, cerrar cuando están en lo alto en vez de continuar y decaer irremediablemente). Como era de esperarse, aunque la verdad es que no esperaba que fuera tan grave, la película no me pareció digna de la serie que la inspiró. Esto, primero, porque trasciende las locaciones del noticiario y lleva a los personajes a una aventura alrededor del mundo, lo que genera nostalgia de lo que conocemos tan bien y donde nos sentimos tan a gusto. Segundo, porque procura evolucionar a los personajes hasta límites desconocidos que en cierta forma traicionan su esencia. Y tercero, porque al hacer las dos cosas anteriores, pierde segmentos claves para la ligereza y mordacidad de la serie.
Al notar que ésta era la situación, decidí olvidarme de mis expectativas y de lo mucho que había disfrutado de tantos capítulos, y disfrutar la película simplemente por lo que era, y no resultó difícil.
La historia consiste en que uno de los personajes, el “floor manager” Juanín Juan Harry, cae en la trampa diabólica de una coleccionista de animales exóticos, Cachirula de los Cachirulos, y se encuentra “voluntariamente” preso en su isla supuestamente paradisíaca que en realidad es una “jaula con barrotes de oro”. El conductor y jefe del noticiario, Tulio Triviño, se siente responsable de lo sucedido a Juanín, y junto con su periodista estrella (y consciencia) Juan Carlos Bodoque, convoca a todos los trabajadores del programa para rescatar a su compañero.
Desde el trayecto hasta el rescate y la resolución, la aventura está llena de emociones, risas y momentos emotivos, que más procuran, como dije, humanizar a los personajes, que explorar ese humor afilado de la serie. El resultado es satisfactorio por un lado y trillado por otro. Concluyo esta evaluación diciendo que la película es buena, pero hasta ahí, porque tal como es, y sin neciamente compararla con la serie, compite con otras del estilo, y no es mucho mejor que ellas.
Ahora que, volviendo a la comparación con la serie, le hacen falta canciones, momentos fuera de lugar (aunque el de los hombres fuertes es excelente), y uno de mis personajes favoritos, Calcetín Con Rombos Man, con cuyo actor no se llegó a un acuerdo, supongo. La humanización de Tulio resulta imposible de creer, por lo que Bodoque se lleva las palmas al mantenerse coherente y con comentarios, como siempre, tan atinados. (Uno de los mejores momentos de la película presenta un flashback de la amistad de éstos en su infancia, cuando conocieron a Juanín.) Los otros personajes aportan buenas dosis de diversión, aunque Juanín, al ser tan promisorio, aturda un poco. Cachirula, que hace su aparición, complace.
Muchos son los actores de voz y todos hacen un trabajo brillante. Álvaro Díaz y Pedro Peirano, creadores de la serie, se lucen con sus valores de producción y su ilimitada pasión por su obra. Aplaudo el esfuerzo y aunque creo que la película no corona a la serie, la acompaña bien y produce lo inicialmente buscado: un buen rato.
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Paranormal Activity
- Director
- Oren Peli
- Year
- 2007
- Rating

- Reviewed by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Friday, January 08, 2010
Supuestamente, Katie (Katie Featherston) y Micah (Micah Sloat) empiezan a filmar absolutamente todo lo que hacen en su casa nueva para intentar capturar en audio y video lo que los ha estado espantando últimamente, y a Katie toda la vida: “algo” que hace ruidos a media noche, mueve cosas de pronto, y cuya presencia puede ser “percibida” ocasionalmente. Desde el día en que filman lo que hacen, y particularmente en las noches, aumentan las manifestaciones de tan misteriosa entidad. La película se presenta con un agradecimiento al Departamento de Policía de Los Angeles, lo que hace pensar que, o lo que vemos es real, o es muy parecido a algo que fue encontrado.
El concepto es entonces el ya conocido de que sólo vemos lo filmado por los personajes. De más está, pero igual lo haré, mencionar a los dos famosos ejemplos anteriores: The Blair Witch Project y Cloverfield (2008). Aunque Paranormal Activity tiene, igual que aquéllas, algunas escenas difíciles de creer, tomas muy bien hechas o convenientes, y diálogo de pronto irreal, es la mejor de las tres en lograr que la acción parezca natural, entre otras cosas porque sucede en una casa y la cámara cambia poco de lugar. Esto provoca no sólo el realismo necesario sino una sensación de claustrofobia que aumenta el suspenso, ya que muchas veces oímos cosas que no vemos, lo que las hace incalculables (y gigantescas) en nuestras mentes, como bien dijo Alfred Hitchcock.
Puede que arruine algo en adelante, no el final, pero igualmente advierto: Aunque de hecho ésta es una pieza de ficción no basada en un caso real, el truco de su realismo funciona y la película resulta escalofriante. Por ejemplo, hay indicios a lo largo de la trama de que lo que se ve, aclarará las cosas, pero eso nunca sucede; que algunos o muchos cabos queden sueltos, da autenticidad al testimonio filmado, pues difícilmente pudieran una cámara y un micrófono capturar lo necesario para dar coherencia a una situación sobrenatural.
Los espectadores quedamos prácticamente en la oscuridad al final, y eso no es tan malo, porque algunas cosas son mejores cuando no se explican, ya que hacen que nuestra imaginación llene los huecos. Quedé muy frustrado en algunos aspectos, como lo que decía la güija, por ejemplo, pero el hecho de que no se explique lo hace mucho más cercano a lo que es la vida real, y me encantó.
Las actuaciones son buenas, nada espectacular, pero relajadas, y con buena química. Los diálogos son medio improvisados, lo que ayuda. Todo parece haber sido simplificado al máximo. Como pasa frecuentemente en la vida, lo menos elaborado resulta más disfrutable… o más aterrador.
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The latest horror sensation, Paranormal Activity, has an enormous merit: not only was it made with a very low budget, but with minimal pretentions, unlike similar movies. It tries to scare and achieves it, without wanting to be more than it is. It’s so unpretentious, in fact, that it manages to make us believe it’s based on fact, or on footage filmed by the protagonists.
Supposedly, Katie (Katie Featherston) and Micah (Micah Sloat) start filming absolutely everything they do in their new house to try to capture on audio and video what has been scaring them lately, and Katie for a lifetime: “something” that makes noises at midnight, moves things around, and whose presence can be “perceived” occasionally. Since the day they start filming what they do, and particularly at night, the manifestations of this mysterious entity increase. The film is presented with acknowledgement to the L.A.P.D., which makes us think that it’s either real or very much like something the police found.
This is the well-known concept of seeing strictly through the footage of the characters. It’s unnecessary to mention, but I will anyway, the two most famous examples of this: The Blair Witch Project and Cloverfield (2008). Even though Paranormal Activity has, the same as those, several hard to believe scenes, professional or convenient shots, and some unreal dialogue, it’s the best of the three in making it look natural, among other things because the action happens in one house and the camera stays put much of the time. This makes up for the necessary realism and the claustrophobic sensation that augments suspense, since we often hear things we cannot see, which makes then incalculable (and gigantic) in our minds, like Alfred Hitchcock always said.
I might spoil something, not the ending, but I warn you all the same… Though this is a fictional piece not based on fact at all, the gimmick of realism works, and the movie is terrifying. For example, there are signs throughout that what we see will clarify what’s going on, but this never happens; that some or all ends remain loose gives authenticity to the footage, since a camera and a microphone could hardly capture everything necessary to give perfect coherence to a supernatural story.
The viewers remain practically in the dark, which isn’t bad, because some things are better when unexplained, and our imagination fills the holes. I was very frustrated in some aspects, like what the Ouija said, for instance, but the fact that it’s not explained makes it much closer to real life, and I liked that.
The performances are good, nothing spectacular, but relaxed and with good chemistry. The dialogues are half improvised, which helps. Everything seems simplified to the extreme, and as it happens in real life, the least elaborate is more enjoyable… and scarier.
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Comments
IlanKavadeHaba wrote at 1/8/2010 1:43:17 PM:
En total desacuerdo, como ya había dicho es un duermeculos.
Javier wrote at 2/1/2010 10:36:45 PM:
Nunca me imagine que con mi comentario saldrian los trolls de sus cuevas, espero que no vengan para acá.Te puedo decir que "me quedaste mal" con "The grudge" y "Paranormal Activity", me sorprende mucho que le dieras tan buena calificación a la segunda, principalmente porque está clarísimo que está inflada por la publicidad viral, si Spielberg hubiera decidido invertir su pasta en "Lake mungo" nadie hablaría de PA, cierto es que una salió antes que la otra pero no quiere decir que sea buena.
No quiero alargarme con mi opinión, yo se que el cine a final de cuentas sirve para entretenerse y también es un negocio, a lo mejor somos pocos los que buscamos encontrar algo más en las películas y lo das a notar precisamente en tu crítica de Avatar y al final de PA, el caso es que cuando vi PA no me sirvió para entretenerme, me pareció aburrida y como película de terror o de "espantos" como diría mi abuela, no cumple con su función, tal vez las estrellas que pones ni siquiera sean una calificación y te estoy culpando por algo que no entendí o si son para calificar, tal vez esa calificación va dirigida a las personas que buscan algo en las películas que yo no busco.
Sobre "Thegrudgeunallamadaperdidaringuetcetera" pues es lo mismo que todas las peliculas de horro oriental, tal vez no las puedo apreciar porque no entiendo mucho de esa cultura, como el hecho de que les parezca tan gracioso todo lo que tiene que ver con heces fecales, aunque de entenderlo, las películas tienen muchísimas lagunas y detalles que las alejan de ser buenas, aunque en este caso, si pueden llegar a ser entretenidas.
Groucho wrote at 2/5/2010 2:12:58 PM:
Gracias por sus comentarios. Javier, las estrellas sí son una calificación, y creo que la merece, porque como dije, tiene la filosofía de "mientras menos, más", y con muy pocos fuegos artificiales logra asustar más (al menos a mí) que producciones millonarias. En cuanto a "The Grudge", fue al revés: esperaba algo falso y plástico, sin chiste, una imitación barata de otras películas japonesas vueltas a hacer en Estados Unidos, y de pronto empecé a sentir MUCHO miedo.Leave a comment
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The Petrified Forest
- Director
- Archie Mayo
- Year
- 1936
- Rating

- Reviewed by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Saturday, December 26, 2009
Si no fuera por esa información de interés particular, quizá no fuera tan importante ver esta cinta después de tanto tiempo. En su entonces fue una de las obras más notables de Estados Unidos, escrita por Robert E. Sherwood, un múltiple ganador del premio Pulitzer, que retrató con The Petrified Forest los idealismos estadounidenses polarizados. Muy exitoso, seguramente, pero el tiempo ha pasado y todos esos ideales se han hibridado y ya son escasos los ejemplos tan dramáticamente opuestos. De cualquier manera, y quizá por lo mismo, deja un aprendizaje relevante. Y todo sucede en un café a la mitad de la carretera.
El café, atendido por la joven y soñadora Gabby (Bette Davis), es visitado por un intelectual de porte sombrío y un tanto decaído, Alan Squier (Leslie Howard), que tiene la intención secreta de morir. Se genera un romance entre ellos, pues Gabby pretende justamente ser intelectual, dejar su país en búsqueda de la cultura europea, y borrar de su pasado los burdos y atroces recuerdos con los que ha crecido, rodeada de gente simple y poco emprendedora. Alan, por su parte, no tiene un centavo (ella tiene que pagar su consumo), pero su riqueza cultural la cautiva de forma terminante.
En tercera instancia, aparece Duke Mantee, un forajido cuya persecución figura ya en las noticias, el cual se rehúsa a cruzar la frontera por volver a ver a la mujer que ama. Su manera de ser, sin embargo, poco tiene de romántica: es rudo, brusco y amargado, pero muy superior a los trabajadores de la gasolinera que está adherida al café que Gabby atiende. Este choque de tres polos (el intelectual, el delictivo y el ávido) genera una contraposición que Sherwood aprovecha al máximo, ilustrando los sentimientos de una nación en tiempos de depresión y de influencia multicultural poco bienvenida por algunos.
Las actuaciones son tan buenas como los nombres de quienes las realizan. Bette Davis siempre fue garantía, y aquí, en uno de sus papeles de mujer joven vulnerable, es extraordinaria. Leslie Howard sigue siendo un enigma para mí; hasta el momento sólo lo he visto, que yo recuerde, aquí y en Gone With the Wind (1939), y en ambos casos fue opacado por el otro protagonista masculino. Sin embargo, quizá sesgado por lo que oí de él, de cómo fue él quien influyó para que Bogart tuviera oportunidades en el cine, y del respeto que se le tenía, le encuentro una estrella oculta, que tal vez por lo mismo es especial, un misticismo, una tristeza profundísima y bien disimulada, que hace a sus personajes, o al menos a éste, mucho más de lo que aparentan.
Bogart, por su parte, demuestra tanto empeño como las ganas que tenía de triunfar en cine, y bien merecido que lo tuvo al conseguirlo. Su Duke Mantee, inspirado, se dice, en el criminal John Dillinger, es tan profundo como el personaje de Leslie Howard, pero con una dureza generada por la vida difícil, que no le quita el anhelo ni lo hace perder de vista cómo empezó todo: como un intento de sobresalir en este mundo.
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Born Yesterday
- Director
- George Cukor
- Year
- 1950
- Rating

- Reviewed by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Friday, December 25, 2009
Basada en una obra teatral de Garson Kanin, la película protagoniza a Judy Holliday en su papel legendario de Billie Dawn, la novia ignorante de un magnate creciente, y no menos ignorante, pero macho e imponente, que inspira a Billie a superarse sólo siendo tan bestial como es, al hacerla querer ser todo lo opuesto. El hombre en cuestión, Harry Brock (Broderick Crawford), cree genuinamente que ella puede afectar su imagen, sin sospechar que él ya se hace suficiente daño. Para entretenerla durante una visita importante a Washington, D.C., le asigna a un acompañante que la podrá llevar a conocer los principales sitios turísticos.
El acompañante elegido es un periodista poco exitoso, Paul Verrall (William Holden), que sin embargo sabe disfrutar los pequeños detalles del mundo por medio del conocimiento. Para él, entender su entorno y poner a cada cosa un nombre y un trasfondo lo enriquece a cada instante. Billie lo admira de inmediato, primero por lo que considera una inteligencia prodigiosa, y luego por lo que descubre que es sólo avidez de conocimiento por el placer del mismo.
Cada personaje está llevado a su límite, casi al grado de caricatura. Billie, por ejemplo, con su voz chillona, su pobre gramática y sus malos modales, desespera después de un rato, en particular cuando empieza a superarse pero sigue comportándose así. Es obvio que el personaje es tan exitoso en esa modalidad que los realizadores no quisieron restarle sus simpáticas características hasta que no hubiera más remedio. Crawford es genial como el magnate, no tanto por sus brusquedades, sino por su fondo vulnerable que apenas si se alcanza a ver, pero importa muchísimo. Y Paul es un genuino ratón de biblioteca, uno más de los caracteres apocados que Holden supo hacer tan bien, y que parece carecer de toda ambición pero al mismo tiempo se frustra de ver a otros hundirse innecesariamente.
Billie sufre su verdadera transformación, su epifanía, cuando descubre, en ningún lugar mejor que Washington, D.C., que su esposo es un corrupto al que debe ponerse un alto. Que las fuerzas contra las que hay que luchar son más grandes de lo imaginó, es materia de otras muchas películas, de entre las que me viene a la mente la más idealista de todas, Mr. Smith Goes to Washington. Sin embargo, no es tanto lo que hay que hacer, o lo que se hace, sino el descubrimiento de que las cosas están mal, y que no se deben quedar así, lo que cataliza al personaje y lo lleva a un nivel muy superior al que estaba en un principio. Es ésa la riqueza de Born Yesterday, que el conocimiento lleva a la superación, a la mejoría, y al bien.
Judy Holliday consigue salir de su caricatura, no tan pronto como me hubiera gustado, pero a tiempo para trascender no sólo por su simpatía en el papel de la maleducada. Es por ella que esta cinta tiene renombre en la historia, y muy bien merecido. Ojalá su personaje inspire a muchos. A mí me inspiró bastante.
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Review
The Italian Job
- Director
- Peter Collinson
- Year
- 1969
- Rating

- Reviewed by
- Gon C Curiel a.k.a. Groucho
- Review date
- Thursday, December 24, 2009
De cualquier manera, para entonces, ya nadie se toma en serio esta historia. Es una colección de chistes y escenas de acción, ambas cosas al máximo y al límite, de la decencia y de la prudencia, pero con buenas dosis de entretenimiento. Lo que pasa es que cuando ha pasado una hora y la historia no ha progresado hacia ningún lugar interesante, sino sólo a lo que ya esperábamos que sucediera, pues nos pierden un poco. En realidad me sorprende bastante que esta película sea considerada un clásico, ¿o no lo es y yo estoy equivocado? No le veo gran cosa de particular. Tal vez la presencia de Michael Caine combinada con todos esos Mini Coopers a toda velocidad por calles, banquetas, callejones y monumentos de Italia tenga algo que ver. Al final, ésas fueron dos grandes razones por las que yo la vi, cuatro décadas después de su estreno, con conciencia de que era una cinta tan actual como el día en que salió.
La trama es que un grupo de expertos realizan el robo más grande de la historia, perfectamente orquestado para que sea limpio y sano y con una escapatoria espectacular. La preparación está cargada de bromas y momentos explosivos, como dije, porque cualquier cosa es buen pretexto para hacer volar un coche o hacernos reír con lo que sea, desde lo más sofisticado hasta lo más burdo, en la mejor tradición inglesa. El reparto incluye a gente como Benny Hill, y a muchos más que no reconozco pero que seguramente son grandes actores, lo que garantiza al menos un par de risotadas y mucha confianza en sus personajes.
La ejecución es buena y los actores parecen divertirse. ¿Cómo no hacerlo, con lo que les han de haber pagado por estar muertos de risa? No respeto mucho a las películas así a menos que sean realmente inteligentes. Me viene a la cabeza, sobre todo por las carreritas, The Gumball Rally (1976), una de mis favoritas de toda la vida, que no tiene menos ligereza que cualquier otra, pero que propone bastante, escena tras escena, sin importar lo irrelevante de cada una. Por qué una belleza como ésa no se convierte en un clásico como ésta, jamás lo entenderé.
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PP wrote at 2/17/2010 6:31:00 PM:
LOL, memorable comentario sobre la actuación de George Clooney. No podría estar más de acuerdo.El otro día leí que dijo que admira a actores que aunque actuaban en diferentes películas siempre eran el mismo y eso era garantía. Creo que, por lo visto, su tirada es intencional. En lo personal me parece de lo más aburrido.